Rizoma ha muerto. O la pop cultura como escalera rota

Caminas hacia la escalera automática. Ves que está parada y entiendes que tendrás que subir a pulso. Todo está en orden: ves para luego sacar una deducción lógica. Sin embargo, a pesar de tu refinada lectura espacial, al subirte a la escalera sientes una suerte de vértigo, un ligero mareo brota de un espacio que la lógica no alcanza con facilidad. Experimentas la diferencia entre el pensamiento del cuerpo, que sucede constantemente en la oscuridad y sin relación de obligación frente a la mente consciente, y las opiniones de la consciencia. Subes por tus propias piernas, el mareo se disipa y tu mente ya ha olvidado lo sucedido para husmear en otros asuntos, convencida de estar pensando.

sot_7490
Árboles y cielo, Picos de Europa, agosto 2016.

Hace más de una generación, el proyecto filosófico de descarrilar el incesante e inmemorial impulso hacia arriba de las manadas humanas irrumpió en la cultura de masa gracias, en parte, al éxito poco común del concepto de rizoma propuesto por Deleuze y Guattari. El rizoma libera a los seres humanos de toda relación con la verticalidad y lo hace ubicando el final de la exigencia hacia arriba bajo el lema de la vanguardia política. Hoy en día, nuestro cuerpo sigue pensando hacia arriba y sigue viendo en el mundo cultural humano una escalera que favorece el alcance de alturas siempre nuevas. Este pensamiento – esta organización corporal profunda y oscura – ha sido forjado a lo largo de varios milenios; poco pueden los libros en su contra. Mientras nuestro cuerpo en su oscuridad subconsciente sigue anticipando una elevación automática, nuestra mente se entrega a la rizomática multidirrecional y fantasea un mundo susceptible de mantenerse estable sin el sostén del impulso hacia arriba. Ha llegado la hora de constatar que el vértigo experimentado no desemboca en libertad renovada sino que se estanca en un malestar cultural.

Seguir leyendo

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

Contra el realismo anatómico. El rol de la imaginación en el movimiento

En el fondo de la materia crece una vegetación oscura; en la noche de la materia florecen flores negras.
Gaston Bachelard, El agua y los sueños

dibujoantoniosentado.jpg
Dibujo Antonio Lancho
.

Entonces, investigando, descubrí que hay todo un continente de trabajos corporales que podríamos llamar realismo anatómico. La apuesta por concebir la anatomía como verdadera tiene muchos adeptos y, obviamente, su dogmatismo varia en intensidad. Para ellos, la anatomía es real y, por supuesto, la realidad es más digna que la engañosa imaginación. Desde mi punto de vista, verdad y anatomía nunca pueden encontrarse. Por realismo anatómico, entiendo los enfoques según los cuales la realidad de un cuerpo es su descripción científica.

Contra el realismo anatómico (charla completa)

Publicado en Ideas | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

La terapia de la conspiración

Me sané yo a mí mismo. Hay una condición para ello: estar sano en el fondo.
Nietzsche, Ecce homo
Todo conspira para darle al ser aislado una vida universal.
Gaston Bachelard, El aire y los sueños

Creo que era la segunda o tercera semana del mes de abril de 2011. Estábamos inmersos en la búsqueda del cuerpo del fondo o cuerpo inferior (bottom body), el cuerpo más reducido, comprimido, el cuerpo mínimo. Un poco como si nuestro cuerpo cotidiano fuese un genio deseando volver a entrar en su lámpara. Nos estábamos retorciendo, contorsionando los miembros, reduciendo el torso, comprimiendo los órganos, liberándonos de cualquier idea de forma, perdiendo la cara, deformando los ojos, lengua, manos, pies.
Como cada semana se publicaron en la página de la escuela algunas fotografías tomadas durante las sesiones. Un amigo, involucrado como profesor en una forma de danza donde se habla mucho del corazón, de la felicidad y de la vida, me escribió para compartir algunas ideas sobre el cuerpo y el movimiento. Entiendo, viendo las fotos de vuestro trabajo, escribió, que ustedes en el butoh partís del sufrimiento, de la expresión del sufrimiento. Lo respeto pero prefiero partir del amor, continuó, y liberarnos del sufrimiento en el camino. Sonreí al leer sus palabras, pues no recuerdo haber compartido tal derroche de energía, de risas, de alegría, de liberación común, no recuerdo haberme sentido tan rebosante de vida que cuando me retorcí al extremo, cuando hice diez mil muecas distintas en tres días, cuando siempre podía ir a más pequeño, más feo, más lejos de mí, más cerca de mis huesos y de la médula de mis huesos. Movernos e investigarnos sin nada que perder ni nada que defender me dio una sensación de intimidad con lo más vivo de nosotros. Contesté a mi amigo: El sufrimiento que ves en estas fotos está en tus ojos.

IMG_3605

Seguir leyendo

Publicado en Ideas | Etiquetado , , , , | 1 comentario

El movimiento que somos. Sueños antes que sustancia

«¿Será el movimiento el rezo de la materia, la única lengua que, en el fondo, habla dios? ¡El movimiento! Mediante él se expresan, en su orden despojado, el amor a los seres, el deseo de las cosas. Su perfección une y anima todo, une la tierra a las nubes, los niños a los pájaros.»
– Joachim Gasquet, Narcisse

Nuestra investigación en el movimiento no parte de la voluntad ni del deseo de moverse. Existe un movimiento antes de la voluntad. Existe una necesidad del movimiento, un ser en movimiento. Joerg Hassman hablaba recientemente en el Festival de Contact de Madrid del movimiento que somos, en contraste con el movimiento que hacemos. En los siglos pasados, el pensamiento de la sustancia ha sido el pilar central del desarrollo de nuestras sociedades. El concepto de individuo es la consecuencia biológica y política de un pensamiento centrado en dar cuenta de una materia última, indivisible, fija. Seguimos buscándola. ¿Y si tuviésemos la respuesta bajo la nariz? ¿Y si la base del ser fuese en movimiento?

El ser en tanto devenir en movimiento no es una idea nueva y es incluso un tema de moda en la teoría sedentaria. Nietzsche se burlaba de quienes conciben sus pensamientos entre lapiz y papel mientras permanecen sentados llamándoles culos-de-plomo y nihilistas. Pensar sentado acerca del movimiento – ¡no será ésta la última paradoja de la tozudez humana ! (Pensar en sentido de conceptualizar, cogitar. Estar sentado experimentando el movimiento y el cambio es cosa distinta.)

En los seminarios de butosofia de marzo y abril hemos tomado como axioma del pensar los movimientos que suceden hasta en la quietud, hasta en el sueño más profundo, hasta cuando no queremos que acontezcan. Hemos sido educados a pensar desde conceptos. Tanto es así que palabras como movimiento o cuerpo pueden abordarse como conceptos estáticos. Pensar de otro modo no se limita a cambiar el contenido de las opiniones. (Deleuze decía que pensar es pensar de otro modo.) Pensar de otro modo implica modificar nuestra concepción misma del pensar. Durante dos meses hemos tomado como axiomas, como puntos de partida, movimiento ya aconteciendo, ya en marcha. No queremos iniciar un mundo (ser un individuo con voluntad creadora) sino subirnos al tren o, mejor dicho, sumergirnos en corrientes, campos, torrentes, mareas, torbellinos, vientos. Tal vez descarrillar el tren hacia otros paisajes.

Desde movimientos ya iniciados, desde el reconocimiento de la anterioridad del movimiento, fuimos explorando posibilidades nuevas en continuación con el movimiento que somos.

Nacemos ya iniciados, escribió Luís Sáez Rueda en su libro Ser errático. Más que una sustancia, lo que nos precede es un mundo en movimiento. El presente es un nacimiento, memorias surgiendo.

exposicion_2016-2752
Exponiendo la exposición. Monólogo butosófico en Espacio en Blanco, abril 2016. Foto Raúl Bartolomé.

Hoy en día, el pensamiento de la verdad sustancial (estática, idéntica) sigue siendo el emperador de la investigación del movimiento. Numerosas técnicas, aproximaciones y corrientes abordan el movimiento desde una teoría anatómica que no teme hablar en términos de «verdad». Incluso se oponen a menudo imágenes (falsas) y verdades (anatómicas y científicas). La imágenes, dicen, engañan a la personas acerca de su ser. La ciencia y el saber objetivo los liberan. Pretenden estar a la vangardia del movimiento cuando se encuentran a la retagardia filosófica.

William Blake decía que obligar a la imaginación a centrarse en objetos reales la empobrece. La libertad no nace de una improbable adecuación entre la vivencia de una persona y unos datos supuestamente objetivos. La teoría científica del cuerpo siempre será una simplificación y un modelo, es decir una serie de imágenes. Dejar que una autoridad científica jerarquice las imágenes posibles o incluso prohíba o censure ciertas emprobece la imaginación humana. Algunos filósofos querían prohíbir la poesía en aras de materializar la justicia política. Algunos pedágogos (o demágogos) del movimiento quieren prohíbir la imaginación. Malentienden el material que proponen (un manual de anatomía está compuesto por imágenes al igual que un poemario de Rilke y ambos pueden recurrir al concepto de verdad pero no pueden desacreditar la verdad del otro sin empezar a mentir) y tienen una comprensión frívola de la poesía y la imaginación humana. Entienden la imaginación y la poesía como un añadido innecesario a la materia del cuerpo. Pueden conseguir ampliar y fluidificar el movimiento de un individuo pero al precio de quitarle sus noches y sueños, aíslarle de las memorias del lugar, cortarle de su pasado y de la fuerza y flaqueza de sus ancestros, censurarle sus deseos y proyecciones, vetarle el cielo y las nubes, los astros, dioses y diablos, duendes y hadas y demonios, juicios e ideas y valores, separarle del mundo compartido enfriando el espacio en el concepto de receptáculo inerte y bloquear la curiosidad por todos los secretos, repliegues, agujeros negros y puertas abiertas a lo desconocido.

La materia pertenece al reino de la imagen.
Somos movimiento tejido de sueño.

Publicado en Ideas, Laboratorios | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

La dignidad de la improvisación (o la dignidad como virtud improvisada)

Improvisar es unirse al mundo, o fundirse en él.
Deleuze y Guattari, Mil mesetas

Es marzo. El invierno llega a su fin. Voy bajando la calle hacia el teatro cuando me encuentro con un amigo haciéndose un selfie frente a un grafiti. Cuando me pregunta hacia dónde me dirijo, le contesto que voy a calentar. «Es verdad, se exclama, actúas hoy. Pero… ¿es improvisación, no?»

Esta anécdota y su generoso pero ponen sobre la mesa una opinión que circula con frivolidad en los círculos dancísticos y en el público en general: la improvisación no es una actuación de verdad. Actúas – pero es improvisación.

_B2A1837
Tre3 en La Puerta estrecha, con Fernando Nicolás Pelliccioli, Jonathan Martineau y Carlos Osatinsky, marzo 2016. Foto de Claudio Palazzo.

En una entrevista al diario gallego El progreso, Andrés Corchero habla de la necesidad de educar al público a la improvisación. Deberíamos, según el creador, hacer comprender que la improvisación implica asumir un riesgo compartido tanto por el público como por el artista.

Entiendo esta educación como una obra de deconstrucción. Existe una manera o actitud con la cual nos acercamos a un espectáculo de danza que resulta ser una traba a la hora de asomarse a presenciar improvisación. El público llega con ciertas expectativas, sean de entretenimiento o de conmoción artística. Ha pagado (o por lo menos invierte su tiempo) y debe recibir algo a cambio. La improvisación es una disposición a la danza y si ésta se presenta, no en su presencia domada sino en su estado naciente, el improvisador y su público no volverán a vivir igual. Entretener sirve al contrario el mantenimiento de sistema de vida.

Los momentos importantes en la vida son mudanzas en sentido único. Conviene prepararlas con cuidado y tiempo pero en última instancia son improvisaciones. Nacer y morir se improvisan (como también irse al extranjero, comprometerse con una persona, romper una relación, abandonar un trabajo, aceptar una invitación sibilina, etc). Cualquier decisión cuyas consecuencias no podemos anticipar desencadena improvisaciones. Hacer una elección es exponerse a lo desconocido. La dignidad, no el concepto jurídico sino una especie de aura de pensamiento que se cultiva alrededor de los cuerpos y a través de ellos, se manifiesta en el trato del espacio, de las situaciones y de las relaciones mientras transitamos por el mundo. Michel Onfray, en su libro La Escultura de sí, relacionó la dignidad de ser con el modo de habitar las situaciones, de transformarlas y de interactuar en ellas.

La diferencia entre el turista y el viajante remite al papel cedido a la improvisación en su movimiento. Para formularlo de manera corta, el turista se emociona con los pequeños espacios donde lo imprevisto puede emerger. Idealmente, lo imprevisto nunca podrá tener fuerza suficiente como para desviar la programación. Los desvíos relevantes siempre serán negativos, accidentes, robos, desastres naturales – el caos es aquí negatividad asegurada. Los desvíos curiosos y graciosos sirven de anécdotas. El viajante por su lado utiliza mapas, abre los oídos y recoge información, procura plasmar sus deseos y ponerlos en relación con el exterior. El viajante programa su deriva, apuesta por los desvíos. El turista se desplaza en la modalidad de ida y vuelta. El viajante continúa. El viajante nace. Nacer es una continuación. El viajante apuesta por la improvisación porque sabe que, en última instancia, se trata de eso, de improvisar, de, como dicen Deleuze y Guattari, fundirse con el mundo.

Quienes se temen a sí mismos – razón no les falta -, entienden la improvisación como hacer lo primero que surge con un toque de frivolidad. Desde la perspectiva de la coreografía convencional, la improvisación puede servir para sacar material. Dejamos un momento que el caos se exprese (10 minutos de impro pueden bastar para crear durante meses) y luego ordenamos, fijamos, marcamos, domamos, nos apropiamos, dominamos. Y finalmente presentamos. Sin otro riesgo que una catástrofe – una carta sale torcida y todo el castillo se derrumba. Ida y vuelta. Entretenimiento.

¿Cómo crear un caos aún más grande? Si dejamos al caos su espacio, si reconocemos que el caos es nuestra casa, vemos rápidamente que el caos no es tan caótico como pensábamos. Órdenes emergen continuamente. Estar abierto a lo otro no es tan fácil como parecía. Lo primero que surge raras veces es lo mejor de uno mismo. Lo primero que surge son los hábitos. Para quienes improvisan, la cuestión de mantener abierta la relación con el no-saber constituye el riesgo y la honestidad del trabajo.

*

En su sociedad totalitaria, Platón prohíbe todas las artes menos el canto patriótico y la música militar. Sin música, escribe Quignard en El Odio a la música, ningún totalitarismo es posible. Fundir los cuerpos en un ritmo común, marcar gestos uniformes, programar la variación para que genere una espiral emocional, ¿es ese el arte que necesitamos en el siglo XXI? Estas creaciones marcadas (una o dos o tres al año, casi siempre con el mismo material pero con sinopsis y escenografía distintas – crear y criar necesitan más tiempo que la temporalidad que marca el mercado), ¿son susceptibles de irrumpir en los movimientos estacionarios que fijan la sociedad en su ausencia de porvenir? Es verdad que es exigirle mucho al arte que descarrile la marcha de una sociedad que se encierra en sí misma. Pero conviene poner en duda la superioridad de un arte que la entretiene y la mantiene. La improvisación no siempre es fácil de ver ni tiene porque ser agradable pero la apertura, la exposición, la escucha y el riesgo que le sirven de pilares son indudablemente valores más bellos que la dominación del cuerpo, la uniformidad del movimiento (del pensamiento), la planificación estricta y el control perfecto que quiere cada cosa en su sitio. La improvisación nos habla de lo que es habitar el mundo, estar en medio de la vida. La improvisación despierta la curiosidad de los que, más que utilizar su vida para crear, se sienten llamados a crear su vida.

No escribo que coreografíar estrictamente sea malo sino solo que son técnicas disciplinarias que le sirven de medios de creación. No escribo que cualquier improvisación sea digna de por sí sino que la dignidad siempre es improvisación.
Improvisar no es una ocupación sino la existencia misma. Despreciarla como manifestación artística inferior o recurrir a ella desde la frivolidad sólo nos aleja de lo más vivo y lo más sutil de la existencia. Improvisar no es un arte igual a las demás artes del movimiento. La improvisación es una forma superior, es la madre del movimiento.

Publicado en Ideas | Etiquetado , , , , , | 7 comentarios

A más aire, menos opiniones

Hay que sentirse en la paradoja como en casa para comprender algo del butoh. Ciertos métodos científicos y filosóficos tratan de alejarnos de la paradoja, de lo inconsistente, de lo inefable. Acerca de lo que no se puede hablar, mejor callar, sentencian. Lo que no se puede medir, no existe, decretan.

Lo que no se puede medir y que no se deja circunscribir con facilidad por el lenguaje no se puede poseer. No se puede explotar. No se puede sujetar. Entonces le negamos la realidad porque no puede utilizarse, rentabilizarse, aprovecharse.

Con lo inefable, el lenguaje se usa de otro modo. En la vida cotidiana definimos y la definición del objeto dinamiza nuestro poder sobre el entorno. Con aquello acerca de lo cual no se puede hablar, se puede hacer poesía. La paradoja no se resuelve, pero se puede bailar.

Espaciopropio_2.2016-89

La paradoja suspende el tiempo, desprende el pensamiento de sus bucles para tensar toda la piel en una escucha hacia lo lejano. La suspensión de las inercias del pensamiento es el motivo del Tao te king, que se abre con esta línea elocuente: El tao que se puede nombrar no es el verdadero tao. Podría decirse del butoh.

El pensamiento que circula no es el verdadero pensamiento. Las inercias del pensamiento, que Peter Sloterdijk llama opiniones, cobran fuerza a medida que el pensamiento pierde interés por lo que le escapa. El pensamiento que pierde la curiosidad por su alteridad se hace rígido, o, si sigue fluido, es porque fluye a través de circuitos cerrados. En cada recorrido, el camino pisado se hace más compacto, más duro, y cuanto más claro es el camino, más selvático parece su periferia.

Con el oído puesto en lo que extraña la mente, con la atención volcada hacia lo que no tiene nombre, algún suceso psicomotor se pone en marcha y este movimiento es susceptible de dar a luz a una comprensión más compleja, más vasta y más integrada. Este acontecimiento es el pensar y el bailar.

*

Cuenta la leyenda india del arquero que un hombre quería lanzar una flecha hasta la luna. Noche tras noche, flechas y flechas dirigía hacia la luna aquel arquero enloquecido. Nunca la alcanzó pero al cabo de los años se había convertido en el mejor arquero del país.

La disolución del yo en el espacio naciente y la intención de fundir nuestra mente sobre la ola de vida que brota desde el fondo de los tiempos pueden parecer como el proyecto de un arquero que se propone tomar la luna como blanco. No importa: a más aire, menos opiniones (Sloterdijk, Crítica de la razón cínica). El horizonte poético que nos proponemos, aunque sea un espejismo, transforma nuestro caminar y habitar. Tal vez no sea posible «no ser» de manera afirmativa (no ser = nacer, naître), pero jugando a «no ser» algo de nuestro ser más superficial se deshace poco a poco.

El tiempo que pasamos surfeando sobre el movimiento del aire, el espacio que cedemos a la respiración y la atención que dedicamos a sentir el roce del aire entre los dedos mientras nos movemos son tiempo, espacio y atención sustraídos a las inercias mentales. La atención que proyectamos hacia la experiencia (del aire, de la gravedad, de las sensaciones y de la imaginación) debilita la fortaleza de opiniones y juicios que nos guardan del mundo compartido.

Cuanto más aire tenga en la mente, menos opiniones, menos humanidad enjuiciadora.

Publicado en Ideas | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Río arriba de los cuerpos

Todo es eco en el Universo.
Gaston Bachelard, El agua y los sueños

Ir hacia el origen. Ir al cuerpo para comprender mi experiencia del mundo. Ir a las sensaciones para contemplar el cuerpo en ciernes. Ir a los sueños para conocer el secreto – el secretar – de las sensaciones. Imaginar que hay un antes a los sueños y dejar de comprender.
¿Puede realizarse este viaje río arriba de los cuerpos y de las identidades no en una soledad mística sino tal como vivimos, en grupo?

Espaciopropio_2.2016-10

Tre3, marzo 2015. Fotografía de Raúl Bartolomé.

El cuerpo es una construcción mental tardía en la historia de las experiencias de una persona. Hay campos de sensaciones y resonancias espaciales mucho tiempo antes que una imagen corporal y una elaboración conceptual compleja cuajen para que el cuerpo emerja.
La materia, afirma Bachelard en El agua y los sueños, es hija de los sueños. No podremos entender nada a nuestro cuerpo si no partimos de la base que nuestro entender es siempre un soñar. Nuestro entendimiento es una reducción de la complejidad de nuestro soñar. Bailar y realizar acciones son antes que nada dos imágenes en interacción: una representación mental del espacio y otra del cuerpo se entrelazan. Danzar en el sentido más noble, según Mary Wigman, funde la representación del espacio y del cuerpo la una en la otra. Entonces aparece algo así como el sentimiento, entonces quien danza es el espacio. Podemos y debemos entender la expresión quién danza es el espacio en dos sentidos: la persona que danza se siente parte del espacio y en la persona que danza es el espacio el motor y el sujeto de la danza.
Me interesa indagar en el sustrato de la representación corporal y espacial. Hemos hecho, en las tres últimas semanas, experimentos que implican ablandar o idealmente abandonar la representación corporal. Obviamente la costumbre profunda y la necesidad de construir una imagen que entendemos como propia continúa su marcha. Sencillamente elegimos poner el foco en otra parte.
Utilizamos un modelo del budismo para analizar la mente aunque sea de manera superficial. Dividimos la actividad mental en cuatro momentos, en cuatro tipos de mente: (1) sentir, (2) reconocer, (3) enjuiciar, (4) reaccionar. Ejemplo: (1) Una sensación auditiva (2) me hace pensar en un perro, (3) animal que me encanta, y (4) giro la cabeza acercándome.
Estas cuatro mentes, podríamos caracterizarlas así: (1) vida, (2) humanidad-lenguaje, (3) cultura y mundillo, comunidad de valores-juicio, (4) yo. El yo tiene cuerpo. No tiene cuerpo quien no tiene lenguaje. La ilusión que debemos abandonar para bailar butoh consiste en pensar el yo como origen. El yo es siempre un patrón de reacción (una combinación de múltiples patrones, no siempre coherentes entre sí, nunca coherentes entre sí), nunca es primero. Dedicamos dos días a poner la reacción entre paréntesis para liberar nuestra energía con el fin de profundizar en las sensaciones. Sentir necesita ejercitarse. Si la sensación antecede al yo, entonces el yo saldrá realzado, ennoblecido, embellecido del trabajo de profundización en las sensaciones – y poroso al mundo, dúctil al acontecimiento.
Hay un (0) antes de la (1) vida-sensación. Puede que haya. El butoh comienza cuando un oído se dirige hacia el (0), cuando una parte de la atención se encamina río arriba de los cuerpos. Las sensaciones, ecos del pasado, nos permiten encontrar imágenes que estructuran nuestra visión del mundo (y de nuestro cuerpo, de nuestra vida). Estudiar la dinámica de la imaginación, como lo plantea Bachelard, supone reubicar, como debido, las imágenes antes que las ideas y la materia. La razón es una ramificación de la capacidad imaginaria. Cuando, como sucede muy a menudo, la razón quiere oponerse al mito, al sueño, a la fantasía, cuando la razón se corta de la imaginación entonces se seca o se pudre cual rama caida sobre el suelo, sin contacto con el subsuelo del cual sin embargo saca sus nutrientes.
Hemos investigado nuestro cuerpo en función de tres capas – piel, músculo, hueso – antes de proyectar la idea de capas a la infancia, madre, padre, feto, ropa, sala, cerebro, sangre, etc. Por último, hemos explorado la división de las sensaciones en función de la división de las aguas que realiza Bachelard en aguas maternales, eróticas y violentas. Durante dos meses hemos puesto en duda la materia de nuestro cuerpo y hemos explorado cómo nos podemos relacionar no cuerpo a cuerpo sino sensación a sensación (intuición a intuición, sueño y sueño, solipsismos compartidos, resonancias incomunicables). Toca empezar a mover este cuerpo medio desaparecido. Moveremos, eso sí, no para volver renovado, sino para acercarnos un poco más a la fuente, de la cual, escribe Bachelard, brotan todos los recuerdos.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

La torpeza natal. Elogio de la arritmia

«Al principio fue la Danza, y la Danza era el Ritmo, y todo fue creado por el Ritmo, y sin el Ritmo nada existiría.»
– Serge Lifar, cuando era dirigente del ballet de la Ópera de París

«Rechazo la idea de que en el principio de la danza el ritmo haya sido primero.»
– Tatsumi Hijikata

almanegra_2016-5356
Alma Negra. Festival de butoh ibérico 2016. Foto de Raúl Bartolomé.

La primacía del ritmo en la danza es tan extendida como el ideal de antigravedad. Son dos mentiras cuya función es ordenar el movimiento al funcionamiento de la sociedad.
La sociedad quiere fundamentos conceptuales y legales y una danza cuya belleza residiría en su triunfo de la gravedad, es decir en su elevación por encima del mundo. Sin embargo, debemos admitir que no hemos triunfado de la gravedad. Para ser más precisos, la hemos explorado y aceptado, hemos aprendido a hablar su lenguaje, hemos escuchado los secretos que nos susurra.

No hay triunfo de la gravedad en la danza. Es más bien la integración de la tracción de la gravedad la que permite el erguimiento del ser humano, sus vuelos y la elegancia de sus gestos. Es aceptando el mundo de fuerzas que el horizonte se hace posible. Las sociedades quieren crecer y perdurar a expensas de la vida y para ello necesitan tapar con fundamentos, mitos, cementos, suelos y valores el abismo a través del cual nacemos. La sociedad quiere ser el origen – por eso siempre miente, mitologiza.
El ritmo no es primario. Es una idea que el grupo, la manada, la sociedad quiere que aceptemos. (No escribo en contra del ritmo sino en contra de su primacía en el movimiento.) Hay un movimiento anterior a la construcción de un ir y venir, hay una fuerza inicial que es curiosidad, pregunta, lanzamiento y que no construye. El ritmo pone las cosas en su sitio, el ritmo, por muy irregular que sea, es ordenación. Ordenaciones aparecen mientras el nacimiento se despliega y le ayudan a desembocar en posibilidades insospechadas. No hay orden en el inicio sino efusión. Las estaciones, el día y la noche, las mareas, los caminos de las estrellas, nada de eso es el origen. El nacimiento desencadena ritmos y ordenaciones pero ¿quién diría que nacer es un acontecimiento rítmico? Hay ritmos involucrados – contracciones, respiraciones, corazones (mínimo dos), etc – pero la salida acontece en sentido único.

*

Casi nunca utilizo música en los seminarios de butosofia aunque sé que el silencio complica mi trabajo, dificulta el disfrute de las personas que investigan y sin embargo me parece esencial al pensamiento natalicio.
Tolstoi: «Ahí donde quieres esclavos, necesitarás mucha música.»
(No escribo en contra de la música sino contra su omnipresencia.) Cuando entre dos canciones la gente deja de moverse, tenemos ante nuestros ojos almas que ansían cadenas y dominación.

*

Estábamos tumbados, pesando. Los chamanes siberianos llaman a esta práctica hundirse hacia los infiernos. Hemos ido poco a poco pesando, de un lado hacia otro, moviéndonos hacia las sensaciones corporales para perder la imagen ideal del cuerpo con la cual caminamos a diario. Quien nace no se entiende a sí mismo. Quien nace no se conoce. Quien nace no se posee. Quien nace es un eco del antaño.

*

Pascal Quignard, L’Origine de la danse (El origen de la danza):
«El ritmo no es primero. Los gestos están ahí mucho tiempo antes de los pasos, como en los niños. En el principio no solamente no hay ritmo sino que tampoco hay lenguaje que precede. La lengua hablada se aprende, a duras penas, mucho tiempo después. Caminar de pie se aprende, a duras penas, mucho tiempo después. He aquí la razón por la cual ninguna técnica debe presidir a la danza que busca el origen. Caminar de pie no es ni el origen ni la niñez. Caminar de pie no es el objetivo de la danza. Para aquellos guiados por el origen, solo hay, como único objetivo para el movimiento que inician, la torpeza naciente.
Olvidad el ritmo. No busquéis tener consciencia de vuestro cuerpo. Renunciad al suelo. Perded vuestros músculos. Dejad el entrenamiento. No obedeced a la música. No seáis ligados a nada. Pensad en nacer, he aquí lo esencial. Pesad de repente con todo vuestro peso sobre la tierra como lo hacen las bestias en el bosque. Tomad apoyo sobre el dolor humillado del suelo. Y abandonaros al movimiento que brota. Solo la torpeza es natal. La belleza está vinculada a la torpeza del origen. El primer paso que hace un niño es un paso que tropieza, que tambalea, y es el más bello de los pasos que puede encontrarse en el mundo sublunar donde sobreviven como pueden los hijos de los mortales.»

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

De genios y verdugos

¿Ensanchar el arte? No, más bien ve con el arte a tu angostura más propia, y libérate.
Paul Celan

000

No se trata de producir más y más obras – no se trata de seguir el mandato contemporáneo que nos quiere hacer creer que para estar vivo tu nombre tiene que circular – ni de soñar con museos obesos. El arte nos permite llegar a espacios inmunes frente a la razón y las lógicas discursivas. Se trata de recorrer los caminos poéticos del arte para liberarnos a nosotros y por ende al mundo de la información latente en las cárceles profundas. Arte y danza sólo nos interesan en la medida que permiten alcanzar la raíz de los verdugos y las fundaciones de las cárceles.
Esta semana intentamos devolver el genio a su lámpara, es decir el cuerpo a su posibilidad más reducida, al cuerpo en potencia. El cuerpo embotellado, en su forma comprimida, contiene múltiples cuerpos, infinitas posibilidades insospechadas. La forma más reducida contiene el mayor número de potencialidades. Un punto, la mínima dimensión, apunta en todas las direcciones, podría derivar hacia todos los horizontes.
El posterior desarrollo del ejercicio era un poco una trampa. Hay varios ejercicios del estilo que, como en el experimento de Milgram, el sujeto del ejercicio o del experimento no es quien aparenta ser. En el cuerpo anudado debíamos introducir estímulos sensoriales. Buscábamos despertar una fuerza de supervivencia anónima, como la fuerza del caballo que vive en las carnes del protagonista del cuento Le Songe de Vercors, un judío que se levanta a su pesar después de que sus verdugos lo apalearan. Esta ganas de seguir luchando cuando todo nuestro ser quiere morir, estas ganas de nacer más fuertes que el ser. Una rana sale despellejada de la boca de una culebra. ¿No sería más lógico dejarse tragar? ¿Y si fuese posible tomar como axioma del movimiento esta fuerza que nos empuja y que nada tiene que ver con nuestra identidad? Creo que Hijikata apunta a esta fuerza cuando define el butoh como un cuerpo muerto que se mantiene desesperadamente de pie.
La trampa del ejercicio residía en que era mucho más expuesta la gente en segundo plano, los que ayudamos a las ranas y a los judíos a sufrir, los que generábamos humillación, desdicha, dominación. Os invité a ser nazis, dominantes, crueles, arrogantes, serpientes y en esta invitación mucha material subconsciente aflora. ¿Qué impulsos aparecen, qué deseos contengo, etc?
El poeta Khalil Gibran pensaba que en cada ser humano había más alto que el más santo de los santos y más bajo que el más vil de los hombres. No obstante todas nuestras ideas y deseos al respecto, nadie de nosotros sabe en quien se convertiría en circunstancias autoritarias. Podemos ser cualquier cosa… resulta interesante preguntarse, con el cuerpo, por los efectos en nosotros de las perspectivas las menos gloriosas. En El counsellor de Ridley Scott, al final de la película, se dice que nadie es más cruel que los cobardes. Nadie es más peligroso que los que piensan de sí mismos «yo nunca podría».
Por último, acerca de la humillación, quiero compartir un pasaje de L’Origine de la danse, de lejos el mejor escrito sobre butoh. No es sobre el butoh, ni un butoh-ka que escribe su experiencia, como si sus palabras no viniesen de dentro. El Origen de la danza de Pascal Quignard es un libro butoh, es un libro que despierta la fuerza anónima, son pensamientos nacidos de la noche, de la experimentación, del nacimiento.
Humildad, humillación, humus, homo, tierra. «Un día, santa Teresa entró en el refectorio caminando a cuatro patas, un cabestro alrededor del cuello, tirada por otra hermana. Las demás hermanas se burlaban y, de repente, mientras aguantaba sus burlas, vio que Dios venía, lo vio avanzar sobre las baldosas de terracota, lo vio mantenerse junto a ella mientras caminaba a cuatro patas sobre el embaldosado del refectorio del convento. Cuanto más perdía su honor, cuanto más la antigua Teresa en Teresa estaba siendo humillada, cuanto más los huesos de sus rodillas le dolían sobre los azulejos fríos, cuanto más Jesús cubierto de sangre se mantenía junta a ella con su irrisoria corona de espinas – corona también ridícula y que fue posada sobre su cabeza por sus guardias expresamente en señal de mofa – y más se sentía feliz.»

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Ciénaga

«Que pensait jadis notre tête dans l’eau?»
– Pascal Quignard, Boutès

Qué pensaba, antaño, nuestra cabeza bajo el agua ? Qué es pensar cuando no hay cuerpo objetivable sino experiencias sensoriales ?
Un pensamiento racional en el sentido estricto es imposible cuando faltan las condiciones iniciales. Razonar es sacar consecuencias de unos principios. A falta de conocimiento inicial, suponemos unos principios, unos mitos, unos acuerdos para pensar. En lugar de desplegar las consecuencias de nuestros axiomas, en el butoh nos interesa explorar la ausencia de origen.
¿Con qué sueñan los fetos? Esta pregunta no es tan lejana como parece de ésta otra: ¿A quién vota el ciudadano?
Tres son los personajes que han escuchado el canto de las sirenas. Ulises las escuchó atado al mástil del barco, Orfeo se expuso al canto mortífero tapándolo con música civilizada, Butes es el único que salta del barco, el único que se entrega a la experiencia sin salvaguardar su historia individual.
Aun estamos lejos del océano… Saltarse del barco, dice Quignard en su reflexión sobre Butes, es quitar el lenguaje, abandonar el sistema social de juicios y valores. Saltarse del barco es desidentificarse, es rechazar la identidad que el grupo impone a los cuerpos para su funcionamiento social. Desidentificarse, continúa Quignard, es identificarse al continente, al espacio.
Soy el espacio que respira, el espacio que siente, el espacio que piensa, el espacio que baila. Poco a poco me hago océano.

*

«Y tú, soñador, que el silencio entre en ti. Cerca del agua, escuchar a los muertos soñar, ya es impedir que se duerman.»
– Bachelard, El agua y los sueños

Nuestra investigación prosigue distinguiendo la imaginación formal y la imaginación profunda. La forma está vacía, la forma recibe nombre con facilidad. La forma es un pozo: no apacigua la sed. El agua, la realidad, el peso, las sensaciones, también se captan con la imaginación. Bachelard llama la imaginación profunda la imaginación que capta el contenido, el sentido, el sentimiento.
Hemos trabajado en orientación esférica (martes) y en torsiones (jueves) para aflojar la forma, ablandar nuestra imaginería corporal de manera a qué otras posibilidades corporales tengan acceso a nuestra atención.
Después de una investigación libre, ejercitamos la imaginacción o la imaginación materializante. No podemos bailar butoh ni pensar genuinamente mientras no concibamos que nuestros pensamientos están en el espacio y lo afectan – cuando no lo crean literalmente. Tomamos la experiencia real de la respiración, puente entre intimidad y comunidad, inconsciencia y consciencia, dentro y fuera, y soñamos branquias en los laterales del cuello, mezclando una experiencia directa con una imagen y observando los cambios desencadenados. Soñamos nuestros pensamientos en burbujas, espacios encerrados, espacio espumoso donde los interiores cohabitan.
Hicimos finalmente una improvisación, homenaje a mi amigo Matilde Ciria, en la ciénaga.
Podemos aplicar imágenes en cuatro zonas del espacio: en detalles (cejas, lunares, un ojo, bajo la lengua, etc), partes (brazo, rodilla, sexta costilla, sobaco, pubis, tronco, cabeza), cuerpo o espacio (sala). En este caso, el espacio (incluyéndome) es una ciénaga. ¿Qué tipo de viaje corporal desencadena la imaginación de la ciénaga?
Se desdibujan los límites del cuerpo, me disuelvo en un espacio que es una ciénaga. ¿Qué fantasías pasan por mi mente? Imágenes, colores, olores, temperaturas, pensamientos, emociones, texturas… Nuestro trabajo aquí es hundirnos en la imaginación de la ciénaga sin perder ni un solo detalle de los sucesos sensoriales en el campo corporal.

*

Edgar Allan Poe, Tierra de sueños: «Por los lagos que así desbordan de sus aguas solitarias, solitarias y muertas – sus aguas tristes, tristes y heladas de la nieve de las flores de lis inclinadas – por las montañas – por el bosque gris – por la ciénaga donde viven sapos y lagartos – por los charcos y los pantanos lúgubres – donde viven las Guíes – en cada lugar el más denostado – en cada rincón el más melancólico: en todas partes el viajante encuentra, asustado, las Reminiscencias del Pasado.» (Disculpen la traducción…)
La ciénaga despierta la imaginería de las aguas dormidas, la vida putrefacta, de la muerte cuando en realidad son criaderos de vida. Reminiscencias del pasado, vida en surgimiento. ¿Qué demonio, qué gul, qué criatura, qué recuerdo vive en tus aguas dormidas?

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario