Forma y fondo

En El agua y los sueños, Gaston Bachelard distingue, en continuación con una larga tradición, la imaginación formal y la imaginación profunda. La imaginación formal, dice Bachelard, cuando viene sola, lo que sucede no pocas veces, carece de interés. La imaginación formal no puede no estar. El fondo se manifiesta mediante formas. Siempre hay una forma, una representación, una convención, una comunicación. Bachelard lamenta el hecho de que a menudo, en poesía, la forma no sirve de vehículo a un movimiento de fondo sino que se basta a sí misma.
Traducir estos argumentos a la danza no resulta difícil. Aprendemos una forma y al mínimo descuido olvidamos que esta forma fue creada para dar a luz a algo que no es ella, la forma sirve para que la danza suceda. Demasiadas veces la forma se convierte en fin en sí misma. Bien entendida, la forma sirve de canalización. El continente sin contenido no nutre.
Hoy en día, época de mestizaje, es común que para dar contenido a su continente el artista recurre a otra forma. Para rellenar una forma teatral, una compañía se pone a bailar. O un danzarín a hablar. O un clown a malabarear. Lo malo, dos veces, sólo es dos veces malo. Se ha extendido la moda de las muñecas rusas donde formas contienen formas. Técnicas apiladas sobre técnicas. El fondo, las poderosas corrientes de fondo, está ausente. Botellas que contienen botellas, y seguimos sedientos. Peor aún, el gran despliegue de aptitudes artísticas bloquea el surgimiento del arte, si por esta palabra entendemos un mundo común incomensurable, algo valioso de por sí.
Entiendo la butosofia como un método para la intuición, técnicas para la creatividad, ejercicios de liberación. El fondo que propongo que llevemos al espacio no es ningún mensaje revelador, ninguna ocurrencia salvífica ni una novedad escénica con potencial mercantil. Las propuestas van dirigidas a que desarrollemos una intimidad con la creación del mundo.
Es bueno tener en mente las palabras del poeta Paul Celan a la hora de emprender un proceso artístico. Celan: «¿Ensanchar el arte? No. Más bien ve con el arte a tu angostura más propia y libérate.» El arte sirve para llegar ahí donde la lógica no sirve, donde la razón falla. Necesitamos el sueño para alcanzar espacios más vastos que la razón y el lenguaje humano.
Hemos transitado por varias formas corporales con el fin de afinar nuestra escucha de las sensaciones corporales. Estas sensaciones, desde las más gruesas hasta las más sutiles, son puertas de entrada hacia el subconsciente, hacia el mundo en estado naciente. La mano tiene una forma y lo normal es que a la hora de mover sólo movemos la forma, la mano imagen. El cuerpo es siempre una imagen. El cuerpo es pura mente, representación mental. Si pensamos sencillamente en el cuerpo, iremos poco a poco precisando nuestra imagen corporal. La propuesta aquí, sin embargo, exige algo más. Conozco la mano, la imagen mano, pero no conozco la sensación presente en la mano en este momento. Nos acercamos a la forma con una pregunta en la mente: ¿qué hay?, ¿qué sucede ahora?, ¿en qué dirección?, ¿hacia dónde?, ¿quién eres, qué quieres? Así, utilizamos lo conocido, lo muerto, el cuerpo, para ir hacia la vida, el nacimiento, lo desconocido, la sorpresa. El cuerpo es un mapa. Nosotros pisamos tierra, es decir cambio, proceso, sensación.
Cada persona encontró tres formas. Cada una de estas formas se transformó en lugar de comienzo de una pequeña improvisación. ¿Qué puede hacer, cómo puede bailar dentro de esta forma? El motor del movimiento es ampliar posibilidades, descubrir, movilizar, abrir, liberar.
En la segunda parte de la clase, hemos hecho un ejercicio para compartir la forma en la cual nos explicamos a nosotros mismos nuestra existencia. ¿Cómo nos vemos? La materia siempre nos ofrece un reflejo de nuestra vida. Cual Narciso, hemos explorado nuestro reflejo. Para conocer a los peces y las algas que pueblan las aguas, hay que atravesar la fascinación por el propio reflejo.
*
Dos olas…
Leído en Critique du jugement de Pascal Quignard.
En 1873 Vischer crea la expresión Einfühlung. Hinein fühlen significa sentir dentro. Einfühlung señala este doble movimiento: sentir en el interior la alteridad y, reciprocamente, proyectar hacia el exterior su forma corporal. Esta transferencia de las formas proyectadas e introyectadas fundan una simpatía de todas las formas que pueden tomar las emociones animales. Este ir y venir de las formas explica la simbólica de los sueños.»
Todo lo que captamos en el seno de la forma corporal pertenece al mundo. En el mundo no captamos más que proyecciones nuestras. Butoh: solipsismo del nosotros.

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Pasos a seguir para luchar contra el terror

¿Cómo seguir pensando el mundo donde fuimos arrojados sin pudrirnos la sangre? Entiendo las danzas improvisadas y la investigación hacia los propios huesos como una manera de hacer política sin que la impotencia y el cinismo acaben corroéndonos las venas. Jean-Luc Nancy propone traducir el conatus de Spinazo por entusiasmo. El pensamiento, la política y también la danza, bien entendidos, generan espaciamiento, liberación, entusiasmo.

Dí esta charla, titulada Sin suelo. Danzar en la época del terror tecnológico, en las segundas jornadas de Cuerpos afectados por los medias en la universidad complutense de Madrid. Fue una semana antes de los eventos de París, a continuación de los cuales no se añadió nada a la inteligencia del fenómeno terrorista. Me parecía, en aquel entonces, que lo correcto era callar. Ahora comparto el texto original de la charla, ligeramente distinto a la deriva expositiva del 2 de noviembre. La charla es, por momentos, redundante con mi primera exposición en Cuerpos afectados… y, por otro lado, nos lleva un poco más lejos en la relación entre danza y política.
Espero que la disfruten.

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Frente a la política del miedo

La política es siempre la gestión del espacio común. Si el espacio compartido no es sólo un concepto sino una realidad y una experiencia, entonces la política es danza. La resistencia es danza.

Foto de Álvaro Parada, Málaga, enero del 2020.

En este artículo bilingüe, español, inglés, exploro la relación entre danza y política del miedo. Que lo disfruten !

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Quimeras · Semana 9

Las quimeras son monstruos fantasiosos y también son engaños de la mente. Rhizome Lee llama cuerpo quimérico el cuerpo que se obtiene cuando trabajamos aplicando al cuerpo un mínimo de tres imágenes simultáneas. No es necesario tener una relación lógica entre las imágenes. El nivel de concentración requerido para dar vida a una quimera garantiza el interés de la criatura. Las tres imágenes garantizan su ilegibilidad, su intraducibilidad. La lógica común no sirve a la persona que presencia una quimera para entender lo que está viendo ni tampoco sirve a la persona que la encarna para comprender lo que está haciendo. La quimera nos pone en relación con el subconsciente, con las lógicas subterráneas que actúan entre los cuerpos más acá de los lógicas convencionales. Con las quimeras, con los monstruosos fantasiosos elaborados a partir de las imágenes encontradas en la investigación o a partir de cuadros surrealistas, podemos engañar a la mente para que entre en contacto con material subconsciente.

Este seminario se ha convertido en una criatura de varias cabezas. El grupo del martes y el grupo del jueves han divergido. Para el mes de diciembre, seguiremos dos caminos diferentes de (des)integración del trimestre. Para las personas que puedan y quieren, os invito a asistir a las dos clases y profundizar vuestras piezas para las muestras de la tercera semana.

El martes pasado trabajamos con manipulación y movimiento de manera a experimentar dos lógicas distintas en simultáneo. Mientras muevo un miembro desde la memoria y el peso otra persona moviliza otro miembro. Resulta curioso que por momentos requiere más atención entregar un miembro que moverlo uno mismo. La manipulación permite también experimentar el movimiento que viene del otro. Esta experiencia concreta puede extrapolarse a todo el trabajo que realizamos. La respiración, la gravedad, las sensaciones y las imágenes son otros, moverse desde ahí es tomar la alteridad (la alteración) como motor.

La quimera construida con una vieja japonesa (imagen cuerpo) que camina sobre un suelo cubierto de pétalos de flores de cerezo (imagen espacio) con un objeto preciado en la mano (imagen parte) y un hombrecito de 3 cm de altura que hace bicicleta en su espalda (imagen detalle) ha sido común a los dos grupos. Esta quimera cuenta con cuatro imágenes, cada una en una zona distinta. El martes, esta quimera nos sirvió de introducción a una larga improvisación grupal. Terminamos la clase con un shiatsu bien merecido en las piernas.

El grupo del jueves trabajó los ochos y luego creó quimeras a partir de cuadros. Compartieron sus quimeras y las enseñaron a los demás para luego construir una estructura de improvisación según el JO – HA – KYU.

Para las semanas que vienen, propondré cuatro métodos para crear una pieza asegurándonos de que resulte incomprensible. De esta manera, transformamos nuestros cuerpos en lienzos donde quien nos mira puede ver su propio subconsciente en vez de proyectar lugares comunes.

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Demonología · Semana 8

“Quiero oír a los demonios que viven en mi vientre.”
– Akaji Maro, coreógrafo de la compañía Dairakudakan

“El diablo es un anti-yo que ríe.”
– Peter Sloterdijk, Crítica de la razón cínica

  1. El tercer ojo

En el cuadro de Remedios Varó Fenómeno, aparece ilustrada una idea básica de la práctica butosófica: la sombra va por delante y la consciencia personal la sigue como… su sombra! Respiración, gravedad y sensaciones pertenecen a la intimidad de nuestro cuerpo y acontecen más acá de la construcción de una subjetividad.

La representación espacial y la imagen corporal que elaboramos son necesariamente una simplificación del flujo de información que recibimos. Creamos el espacio mínimo que necesitamos para desplazar un cuerpo que nos representamos libre de información, de ruido, de memorias y traumas. Siempre pasamos por alto un sin fin de detalles, de lo contrario estaríamos paralizados. El Fenómeno pone en escena una sombra y un personaje que la acompaña en segundo plano. Si miramos bien, en el trasfondo de la escena, avistamos a un tercer personaje que observa desde lejos.

Introducimos algunas herramientas de composición grupal trabajando el ojo que se ve desde fuera.

Relajamos la visión central, liberando la visión periférica y implicando la imaginación en la representación espacial. Como siempre, no trabajamos técnicas nuevas sino que estudiamos cosas que ya suceden. Trabajamos distintas composiciones espaciales para luego intentar compartir un espacio sin componer. Siempre hay líneas, triángulos, familias, manadas, islas y archipiélagos.

Tomamos consciencia de cómo se ve desde fuera no para seducir el ojo del espectador sino para tomar en cuenta su mirada y la manera en qué nos afecta y la afectamos. Shahar Dor resume maravillosamente la actitud que creo la más sana para con el espectador. El señor Dor dice: Entras en escena con dos papeles en tus bolsillos para el público. El primero dice: no trabajo para ti. El segundo dice: nunca te olvido.

Bailar es fundirse en un espacio naciente. Esta disolución en surgimiento no sucede en la escena convencional, desconoce la cuarta pared. Este nacimiento arrastra todo aquel que lo presencia y la mirada del espectador es un factor esencial para que la corriente se transforme en torrente de emancipación.

Nos perderíamos lo mejor de estas prácticas de composición si olvidásemos que las partes del cerebro que nos orientan en el espacio son también las que tejen memorias.

  1. Demonología

En el cuerpo, escribe Peter Sloterdijk en Crítica de la razón cínica, se abren innegablemente espacios sombríos de vida no vivida. Natsu Nakajima escribía en un artículo que el butoh es siempre de la oscuridad. No puede haber algo así como un butoh de la luz. Kazuo Ohno, que otros quisieran acercar a un butoh de la luz oponiéndolo al butoh de las tinieblas de Hijikata, en sus talleres invitaba a improvisar hasta darse de bruces con los demonios y escupir el moco acumulado en el corazón. El butoh es liberación en acto. Parte necesariamente de la oscuridad porque sigue naciendo.

La luz excluye la oscuridad pero la oscuridad no impide la luz. Hay que acostumbrarse a vivir a oscuras si queremos seguir naciendo. La alternativa es abogar por el despliegue de la luz, acabar con la noche y tener que explicar a nuestros nietos qué eran las estrellas. Hay espacios sombríos de vida no vivida en nuestros cuerpos. La sombra aun se comunica con el individuo. El demonio aparece cuando un espacio sombrío pierde contacto con la vida del individuo. La sombra viene con nosotros pero el demonio vive en el inframundo.

Realizamos una pequeña visualización inspirada en prácticas del budismo tibetano (Feed your demons) para encontrar y acercarnos a un demonio personal y transformarlo en un aliado. Sacamos material, sea escrito o dibujado, para improvisar un solo en un mundo compartido.

La escena sirve para mostrar lo que no soy (a pesar de serlo, lo que no sé que soy… etc), para deshacerme de lo que soy sin saberlo. Para oxigenar la oscuridad que sólo es malvada cuando no respira, cuando no se expone, cuando se niega. Es la sombra la que baila, son los demonios los que nacen. Mientras mostramos, el espacio está abierto para que otros entren y salgan libremente, contagiándose, contrastando, componiendo, apoyando, integrando todo el material grupal desarrollado estos dos meses. Nunca nacemos en solitario y nadie puede estar en mi lugar mientras nazco. Nosotros… no seres iguales sino singularidades inconmensurables.

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Para una razón esquelética · Semana 7

Hace cerca de dos milenios y medio en la Grecia moribunda nació la Academia. La Academia de Platón era un lugar de entrenamiento para la vida reflexiva. En La República, Platón ofrece una indicación que por desgracia pasó desapercibida o se tomó por irrelevante. La vida reflexiva, decía Platón, ha de iniciarse con un giro efectuado con el cuerpo entero.

Nietzsche, hace un siglo y medio, volvió a ordenar el pensamiento a su sustrato corporal. La razón, decía, no es más que un síntoma de la fisiología del pensador. El cuerpo es la gran razón. Los argumentos y las filosofías son meros cuentos superficiales que emergen de una compleja organicidad. Los pensamientos nacen como las flores y sin árbol o tierra son impensables.

Desde hace medio siglo, tras la Secunda Guerra mundial y los gulags, el pensamiento de la resistencia y los impulsos revolucionarios, por mucho que mantengan algo de contacto con el mundo donde viven, han visto cómo se desmoronaba el sustrato de su pensamiento. El proletariado ya no sirve de base para pensar otros mundos. El pensamiento crítico se abalanzó sobre el cuerpo como un hombre en el mar abierto se lanza sobre el bote salvavidas a su alcance. La cantidad de material escrito sobre el cuerpo desde cincuenta años constituye una prueba irrefutable de la vacuidad del concepto. Un concepto sirve para forzar la inercia del pensamiento. Cuando en la marcha ciega del mundo se alzan banderas con la efigie de un concepto, sabemos que esta palabra está marchitada. Cuerpo ha sido la palabra salvavidas para un pensamiento crítico genuino pero hace ya tiempo que cuerpo se ha convertido en una de las máscaras de la derrota del pensamiento.

Hace medio año, vi a Hisako Horikawa bailar en los jardines de la universidad Carlos III en Getafe. Después de su performance, Hisako dio una pequeña charla antes de contestar a algunas preguntas de la audiencia. Un hombre joven, visiblemente entusiasmado con lo que había visto, quiso elogiar la gran destreza técnica en el movimiento de Hisako y se emocionó al contemplar, decía, un cuerpo liberado de la mente, un cuerpo que no pensaba. La respuesta de Hisako es digna de recordar: no sé muy bien de qué hablas, dijo, en mi danza no hay técnica y yo pienso continuamente.

Pensar no desde el cuerpo, pues no sería hacer mucho más que aquello a lo que nos invita la publicidad la más grosera y estúpida, sino desde el esqueleto. Necesitamos una razón esquelética. Una razón enraizada en la imaginación de una interioridad real y compartida. Una razón dinamizada por un movimiento que desconoce la diferencia entre vida (otro concepto pervertido en el mundo contemporáneo) y muerte, pues el movimiento de los huesos perdura más allá de la muerte individual. Una razón movida por la oscuridad y lo invisible, pues a parte de los dientes y del sufrimiento extremo los huesos son invisibles. Invisibles pero perceptibles. Puede verse el esqueleto del otro si la mirada atraviesa la luz para sensibilizarse a lo que pulsa en la oscuridad, tras la piel de las cosas. Una razón ordenada a lo que pulsa, al subconsciente que mantiene en tensión la identidad, la piel y los músculos. Una razón para la cual destrucción y creación no se oponen. Una razón para la cual el espacio nace de una forma interna y está poblado de memorias y de los frutos del antaño. Un razón que no se explicita sino que se cubre de pieles, ojos, colores, poesías y fantasías…

Esta semana hemos estudiado las sensaciones físicas desde la matriz del esqueleto. Después creamos una pequeña pieza integrando todos los movimientos y las imágenes encontradas este otoño. Hemos presentado las piezas en un mundo vivo donde otros esqueletos componían, contrastaban, se contagiaban del mundo onírico.

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Con – contagio, contraste, composición · Semana 6

Ontología del con
La filosofía natalicia piensa el mundo en estado naciente. No concebimos un receptáculo espacial preexistente a la vida. No vivimos en un espacio inerte sino que habitamos un mundo vivo desde el origen, un espacio anímico. Este espacio es el con. En la expresión ser-los-unos-con-los-otros, ni los unos, es decir ni yo, ni los otros, es decir ni tú ni tu rostro como quería Lévinas, son primeros sino el con que los pone en relación (El Ser singular plural, Jean-Luc Nancy). Con es la base del ser. Con es la tesitura del espacio.

Con es un hiato, una brecha, una diferencia, un espacio vacío donde las relaciones se disponen. Con es una apertura, apertura sin la cual ningún nacimiento es imaginable.

Cada semana nuestro propósito es explorar y enriquecer este espacio naciente, este con que se despliega, que se pone… que se compone. No podemos estudiar el con en solitario, hay que componer con los otros…

El aire que entra y que sale es el con básico de la existencia atmosférica. La gravedad y sobretodo la atención que le presta oído es un con más profundo. Las sensaciones son el con por excelencia. Sensación física implica intimidad con comunidad, experiencia con silencio (incomunicabilidad), presencia con pasado, espacio con memoria, realidad e imaginación, espacio común y subconsciente.

Despertamos las sensaciones, poniendo entre paréntesis la valoración y el enjuiciamiento de éstas, pues todas valen igual, todas las sensaciones son síntomas de que algún campo está cambiando, resonando, y no existe una vara de medir, una metarealidad desde la cual decidir qué sensación sería mejor que la otra. Al final de la activación de la sensación nos hemos quedado con una para ir río arriba, hacia su raíz en el mundo onírico…

Matemática psicológica
Cojo de Arnold Mindell (Cuerposueño, Trabajo con el cuerposueño, Mente cuántica) la idea de ir a la raíz imaginaria de la sensaciones reales. Mindell piensa un sencillo procedimiento psicosomático a partir de la idea de raíz cuadrada. La sensación se vierte hacia la realidad convencional pero su origen pertenece a una realidad aconvencional. Nancy habla de arealidad (una ausencia de realidad que no implica la sensación de falta). La sensación que experimento es real pero su raíz, su origen puede pertenecer a otros mundos, a otras lógicas. La lógica matemática y científica, en suma aristotélica, rige el mundo expuesto a la luz solar. El mundo subterráneo se determina más libremente con lógicas cercanas a las que actúan en los sueños. Este mundo subterráneo es el país de las maravillas, es el reino del subconsciente.

No podemos compartirnos si sólo llevamos al espacio común nuestra realidad individual castrada. En la comprensión convencional de la comunidad, se pone en relación a individuos aislados. Aquí tratamos de comprendernos a nosotros mismos como seres compartidos. No unidades que se comunican sino un compartir que resuena.

La sensación física nos sirve para entrar en el mundo subconsciente. Le podemos preguntar a nuestra vida, a la oscuridad de nuestro cuerpo, cuál es la raíz cuadrada de esta tensión, dolor, presión, vacío, verruga, bloqueo, lunar, torsión entumecimiento, eczema, ira, deseo, etc. Y también, para darnos de bruces con arealidades magnificadas, podemos elevar al cuadrado las sensaciones y así convertir los números imaginarios en números naturales.

Contraste
Hemos compartido una zona especial y su imagen con los demás mediante el masaje y la danza de un subcuerpo, y así recuperamos el trabajo de la semana anterior del contagio literal, cercano a la copia. Lo que encuentras en tu oscuridad también le viene bien a los demás. Tu liberación es grupal.

Esta semana trabajamos el contraste. De modo muy obvio, el contraste básico es movimiento / quietud, arriba / abajo, lento / rápido, agua / piedra, etc. Luego exploramos el contraste abstracto donde una persona investiga su subcuerpo y la otra encuentra inmediatamente el negativo (como en las fotos antiguas y sus negativos). Es un contagio invertido. Cambiamos los roles y los disolvemos.

En el contraste, me sigo moviendo en relación a la otra persona pero en lugar de acercarme me alejo. Me sigo moviendo con, mi movimiento sigue determinado por la existencia del otro.

Mi vida en sociedad
Nunca estamos solos. La soledad es un mito inventado por sociedades que sólo tienen ojos para la muerte. Si aceptamos el hecho de que el nacimiento precede a la muerte, debemos pensar un mundo donde la relación precede al aislamiento. Contagio y contraste o, en términos filosoficoides, mimesis y diferencia. No tenemos otra cosa. En la oscuridad del cuerpo y el pasado que la puebla siguen, en lógicas más soñadas, vigentes la mimesis y la diferencia. Investigando el contagio y el contraste no inventamos algo, no nos ejercitamos en algo nuevo sino que prestamos atención a procesos que nos afectan a lo largo de toda nuestra vida. Nos apartamos y nos acercamos, anhelamos y rechazamos…

La semana pasada cada una ponía su creación en escena y el grupo se mimetizaba. Esta semana cada persona improvisó la historia de su vida (distinta a la narración de mi autobiografía – no hay auto, la historia de mi vida es una pregunta, es una historia contada o bailada desde las sensaciones del cuerpo). La mitad del grupo formaba un coro mimetizado, transformándose continuamente y contrastando con la danza de la vida de la persona. Paisaje y personaje.

Nos encaminamos hacia unas improvisaciones donde no necesito contagiarme ni contrastar sino sólo darme cuenta de que todo lo que hago y no hago está en relación a lo que sucede en el espacio anímico donde estoy. Este espacio no es una sala sino un nosotros. La política del futuro tendrá este espacio como fundamento y no ficciones legales o bien carecerá de interés, será una etapa más de la historia del sacrificio y de la inmolación.

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¡Conviértete en secreto! · Semana 5

Secreto

Creo que esta exclamación de Rhizome Lee podría ser el mandamiento butoh por excelencia: ¡Conviértete en secreto! Lee escribía, hace años, literalmente:

Sal de la escuela.
Libérate de la inteligencia al viejo estilo.
Libérate del estado.
Salta en el butoh con todo tu ser.
Conviértete en rizoma.
Conviértete en secreto
.

Convertirse en secreto es un movimiento diametralmente opuesto a la invitación social de exhibir su narcisismo por todas partes, de comunicarse, de manifestarse, de cultivar opiniones acerca de todo y servirlas con todas las salsas. Narciso se muere seducido por su propio reflejo. Ninguna imagen es real para la filosofía natalicia que sin embargo da la bienvenida a la imaginación y la creación de ficciones. Reales lo son las sensaciones. La imagen es muerte y las sensaciones son síntoma de vida. Andamos en dirección a un espacio donde la diferencia entre sensación e imagen se desdibuja. Andamos hacia una danza donde vida y muerte son indiscernibles el uno del otro. Cuando bailar y soñar se hacen sinónimos, la danza sucede en un espacio cercano al bardo del budismo tibetano, donde se vive a pesar de estar muerto, donde se muere pensando que se está vivo.

Vaciarse: el verbo como imagen

Empezamos despertando las sensaciones en todo el cuerpo, utilizando distintas herramientas para escanear el cuerpo. Estos momentos en los cuales permitimos que emerja con más fuerza y más claridad el ruido o la información contenida en nuestros tejidos, información que nuestro cerebro tiende a pasar por alto mientras nos movemos, sirven para entrar en contacto con zonas olvidadas y como entrenamiento sensorial. A base de práctica, empezamos a captar a nuestro pesar sensaciones aquí o allí mientras nos movemos. Cada una de estas sensaciones es un mundo posible, una puerta hacia el país de las maravillas, un pozo del subconsciente.

A lo largo de este mes hemos investigado la aplicación de imágenes en partes del cuerpo, en detalles, en el cuerpo entero y en la sala o el espacio. Esta semana introducimos las imágenes en la relación. Todas las imágenes son movimiento. Algunas son acciones. Propuse la imagen de estrujar para ir abriendo las articulaciones y vaciar el cuerpo de sus aguas residuales. La idea de un cuerpo vacío es central a la práctica del butoh. Un cuerpo vacío es un cuerpo disponible, abierto a cualquier cambio, dispuesto a cualquier necesidad del espacio, entregado a cualquier llamada del subconsciente. La imagen de estrujar la habéis aplicado al ojo, o al brazo, a la pierna, al cuerpo entero, y finalmente a la sala. Esta transformación os puso en contacto con subcuerpos y hemos compartido, contagiándonos, copiándonos, infectándonos para generar un pequeño rizoma risonante.

Dejar respirar al monstruo

A continuación habéis elegido tres verbos dentro de la narración de un secreto previamente escrito y un subcuerpo encontrado en estas semanas. La idea, que Jess Curtis expresó con mucha claridad diciendo dejad respirar al monstruo, de habitar las imágenes y desarrollar las fantasías es necesaria para ampliar el abanico de posibilidades y de cualidades de movimiento. Quien se detiene en la fascinación que ejerce una imagen o una forma une su destino al de Narciso. Habitar una imagen significa permitir que se convierta en una vivencia propia, con sus sensaciones y fantasías derivadas. Copio a una compañera y enseguida lleno la piel que le cogí prestado con mi cuerposueño (sensaciones más fantasías conectadas). Quién siempre cambia por cambiar, sin desarrollar ni explorar, sólo podrá elaborar y repetir patrones que poco tendrán que ver con liberarse o con convertirse en secreto.

Composición caótica

Finalmente hicimos un teatro que llamaría composición caótica. Recuerdo Rhizome Lee preguntándose por cómo generar aun más caos en escena. En la sociedad en general pero también en las artes escénicas, es muy extendida la comprensión del caos como algo negativo, sucio, algo que tal vez dejamos suceder en la privacidad de un estudio para sacar material pero que nos apresuraremos en ordenar. ¿Qué sucede cuando permitimos que el caos se desarrolle con tiempo y sin juicio? Aparecen enseguida órdenes, patrones, ordenaciones (de poco interés escénico, cierto). No es nada fácil generar caos y libertad. En el caos emergen enseguida patrones de comportamiento y afloran sendas recorridas de sobra. ¿Cómo generar un caos aun más grande? Es una gran pregunta. Seguramente el secreto juega un papel fundamental en ello.

Para la composición caótica de esta semana, hemos compartido nuestras creaciones en dos grupos. Cada persona mostraba su subcuerpo y sus tres acciones / verbos mientras los miembros de su grupo se contagiaban y íbamos pasando el testigo para así, de uno en uno, llevar a nuestro grupo hacia nuestro mundo secreto. Surgieron algunas dificultades, que iremos afinando, y momentos donde bucear en un océano de incertidumbre se convierte en algo gozoso. Necesitamos soñar juntos pero no necesitamos el mismo sueño. Ten una vida secreta para que pueda tener la mía y seguiremos compartiendo el mismo planeta, el mismo espacio.

Secreto, secreción, nacimiento, belleza indescifrable, resonancia indecible, descubrimientos para los cuales ninguna palabra estará a la altura… Compártete, no te expliques…

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El espacio en movimiento · Semana 4

Un pequeño texto para rememorar la semana y poner en perspectiva el trabajo realizado.

“Not you, space is moving” repite sin cesar Rhizome allá en su escuela del Himalaya indio. No tú, el espacio se mueve; no tú, el espacio respira; no tú, el espacio danza. Las sensaciones y los pensamientos pertenecen al espacio. Somos testigos anónimos.

Este cuerpo naciente irradia y nuestra mente no está enjaulada en el marco de la piel. Resulta relativamente fácil, una vez calmada la atención, percibir sensaciones en periferia del cuerpo. Hemos activado lo que Lee llama las pieles escondidas para despertar nuestro movimiento desde el espacio negativo, o sea todo lo que no es mi cuerpo. Debido a nuestra herencia cultural, estamos acostumbrados a pensarnos como bailarines solistas en el estudio de danza, o en el receptáculo espacial que sea, o en el paisaje abierto que sea. Siempre hay un trasfondo a mi danza. Yukio Wagari, alumno de Tatsumi Hijikata, nos contaba en el Ex… It! de este verano que su maestro no bailaba en el espacio sino que hacia bailar el espacio.

Nos hemos entrenado estas semanas a desplazar el foco de nuestra atención de distintos modos en el cuerpo o en partes específicas. ¿Qué sucede cuando la atención nace – o imagina que nace – del espacio exterior?

Para investigarlo, hemos retomado la herramienta del escáner del cuerpo. Es clave entender que una parte de la mente subconsciente percibe continuamente las sensaciones del cuerpo. Del mismo modo que respiramos, prestando atención al flujo del aire o no, sentimos prestando atención a las sensaciones o no. Al poner la apertura de nuestra mente en una sensación, facilitamos que la información subjetiva de la cual radica emane hacia fuera. Se dice en el budismo tibetano de los sueños que durante la noche la mente recorre el cuerpo para expulsar la información innecesaria acumulada durante el día. Por eso cada mañana nos despertamos un poco agarrotados. Tomando el tiempo, nada más despertarnos, de observar el trabajo realizado durante la noche por nuestra mente inconsciente nos proporcionará datos valiosos acerca de los lugares en qué se atasca el compartir entre dentro y fuera, acerca de los lugares oscuros. Durante la noche seguimos sintiendo, rascándonos donde nos pica un mosquito, o cambiando de posición cuando estamos incómodos, etc. Cuando nuestra mente deshace un nudo, experimentamos esta liberación con sensaciones e imágenes, esta liberación la llamamos tener sueños.

Trabajamos el escáner del cuerpo para entrar en contacto con una herramienta que ya tenemos y que funcionará hasta el final de nuestros días. No necesitamos realizar el estudio de todas las sensaciones que aparecen y desaparecen mientras bailamos pero el entrenamiento y el tiempo invertido en sentirnos y nada más hace que mientras bailamos podamos reconocer un abanico amplio de sensaciones, lo que se traduce por múltiples caminos de improvisación, cada uno de ellos enraizándose en la realidad experimentada más que en una técnica aprendida. Cada sensación es una puerta de entrada al país de las maravillas, al mundo subconsciente. Y, a su vez, enraizando el movimiento en la sensación física, hacemos bailar el espacio, pues lo que sentimos no es nuestra individualidad sino campos compartidos, memorias en resonancia.

Hemos despertado las sensaciones y aflojado la imagen del cuerpo para luego investigar un poco en la imaginacción (cómo imaginar modifica la materialidad del cuerpo). Sin hacer ni sostener, sin hacer ni frenar, hemos soñado en distintas direcciones del espacio. (Otro día bailamos los siete rizomas de Rhizome Lee, las siete direcciones del sentir en el espacio.) Desde las paredes de la sala hasta la luna o el sol, pasando por territorios lejanos y países imaginarios, hemos enfocado nuestra atención al espacio y observado cómo se modificaban las sensaciones físicas.

Antes de improvisar, hemos abierto la posibilidad de encarnar el espacio de los demás. Una vez más mostramos la caminata de las cenizas, invitando el pasado que fue necesario para que nuestra vida tenga la configuración que tiene ahora, y desde atrás resonamos con el pasado de los demás. No conocemos el pasado de la gente. Conocemos incluso muy poco el nuestro propio. Por consecuencia, no sabemos lo que los demás necesitan vivir para liberarse. Goethe: “He hecho el bien y he hecho el mal. He visto el bien salir del mal y he visto el mal salir del bien.” Nunca sabemos lo que hacemos. Lo único que tenemos son estas sensaciones que podemos experimentar como llamadas del espacio. Inspirados en la corriente de la sabiduría loca del budismo tibetano, privilegiamos, a la hora de relacionarnos, de improvisar el mundo juntos, la espontaneidad consciente, la inocencia, la sorpresa, la imprevisibilidad, la generosidad. Para los sabios locos la compasión significa acoger lo que debe estar acogido, cultivar lo que debe estar cultivado y destruir lo que debe destruirse. Hay que hacer lo que es necesario. Gravedad, respiración y sensaciones están necesariamente presentes. Las escucho, dispuesto y disponible a lanzarme al espacio abierto para encarnar el cuerpo que sea, para corporeizar el pasado que sea, para dar salida al espacio que sea.

Improvisamos media hora considerando los demás como emergencias del pasado, como personaje de mi sueño, y considerándonos a nosotros mismos como nada más que el sueño de los demás, como el trasmundo de los demás.

Tú no bailas, el espacio, que somos nosotros, baila, bailamos.

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Subcuerpos · Semana 3

Iniciamos la clase afinando la herramienta del escáner del cuerpo para despertar la imaginación corporal. El tránsito por el espacio naciente supone que nuestra atención se haga cada vez más sutil y más sensible, en el seno de un espacio cada vez más vivo. Podemos sutilizar la mente si al escanear el cuerpo visitamos partes y zonas cada vez más pequeñas. El brazo se hace parte superior, codo, antebrazo. Luego el antebrazo se divide en tres partes que tendrán cada una su cara posterior, anterior, superior e inferior. Y así, dividiendo el cuerpo, la mente se hace más precisa, sensible, sutil y concentrada.

A su vez, es importante resaltar que no escaneamos tal o cual parte del cuerpo sino las sensaciones presentes en esta parte. Puedo pensar en mi mano y ciertas neuronas relacionadas con mi mano se activarán. Puedo pensar en mi espalda y en mi cerebro se excitarán ciertas neuronas responsables de la zona de la espalda. Limitándome a pensar en las partes del cuerpo despierto la imagen cerebral que he construido de mi cuerpo. Necesitamos las sensaciones porque nos son desconocidas. Necesitamos las sensaciones para que emerja imágenes nuevas. Conozco mi mano pero las sensaciones que en ella se manifiestan cambian continuamente. Puedo pensar en mi mano – algunos dicen sentir su mano pero confunden sentir y pensar pues no podemos sentir una mano como tal sino solamente sensaciones – pero interrogar las sensaciones presentes en la zona de mi mano es totalmente diferente. Encaminados hacia las sensaciones aflojamos todas las imágenes fijas, transformamos el cuerpo en un campo. Enfocando la mente hacia las sensaciones nos lanzamos hacia lo desconocido. Vamos hacia lo íntimo que encontraremos en un mundo común, en campos comunes.

Las sensaciones nacen. Aparecen para desaparecer. Chorrean. Se vierten en el espacio. Resuenan. La sensación que capto ya ha desaparecido y aparece otra nueva que desaparece inmediatamente. Así, millones de veces por segundo. Al observar las sensaciones sin estímulos nuevos ni generar nuevos contactos empezamos a ver el pasado emerger. Las sensaciones que aparecen cuando solamente observamos nacen de las experiencias acumuladas, de las memorias en reserva. Las sensaciones están presentes en todo momento; si no generamos nuevas sensaciones se manifiestan las cosas acumuladas, las memorias pendientes. Estamos envejeciendo ahora mismo (este pensamiento ayuda a permanecer joven). No envejecemos cada año sino cada momento. Chorreamos y nosotros, buteando, buceando, vamos río arriba.

A través de la mente abierta que escanea el cuerpo podemos verternos en el espacio. Los subcuerpos empujan en los más profundo del inconsciente. Se manifiestan en tal o cual sensación. Poner nuestra mente abierta para que esta sensación se intensifique, se desarrolle, es como abrir el grifo para que el agua salga, es como abrirse para dar a luz a algo muy íntimo que sin embargo no somos.

Todo lo que siento ha desaparecido. Todo lo que muestro de mí, todo aquello de lo cual me hago consciente, todo lo que bailo, ya no soy yo, o ya no es yo. Sólo nos conocemos a nosotros mismos bajo la modalidad del adiós.

Pascal Quignard piensa la intimidad en el prefijo sui que encontramos en la palabra suicidio. A raíz de su trabajo, en mi tesis forjé el concepto sui mismo para seguir las ideas de Nietzsche alrededor del sí mismo. El sí mismo nietzscheano lleva a confusión porque este sí mismo nunca es uno mismo, siempre es más vasto que el individuo y su narración personal. El individuo es la punta del iceberg que es el sí mismo. Ser sui mismo significa nunca identificarse con ninguna imagen, ninguna sensación. No hay ninguna esencia personal en todo lo que siento ni en todo lo que pienso. Siempre hay oscuridad obrando en nosotros, siempre nos movemos desde lo desconocido. Lo que entiendo de mí ya no soy. Nietzsche escribió: “Cuando la voluntad de verdad se hace consciente de sí misma, la moral se derrumba.” Cuando mi movimiento es consciente la imagen del mundo cae. Hay un punto ciego en nuestra visión. “Hay un antes a la verdad.” (Quignard) Hay una oscuridad obrando en el espacio naciente. Aprendemos a bucear en ella. Exponemos la intimidad que no somos pero nunca estamos muy lejos. Ponemos nuestra sombra en primer plano y justo por detrás estamos tomando nota de lo que sucede, de los caminos, de las tendencias, de los patrones, a la imagen del Fenómeno de Remedios Varó. (Agradezco a Ana Pol Colmenares haberme señalado muchas de las imágenes que utilizaremos estas semanas.)

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Hicimos un ejercicio muy sencillo para calentar el movimiento que permite aunar atención precisa, cuerpo y espacio. Sentir el espacio a través el cuerpo. La semana pasada trabajamos la aplicación de imágenes en partes y detalles. Esta semana aplicamos imágenes al cuerpo entero. Os he propuesto algunas y habéis cosechado unas cuantas propias. Finalmente hicimos un pequeño teatro, con una estructura básica. En otra ocasión reflexionamos sobre la exposición y su porqué en una investigación butosófica. Lo que mostramos en escena es lo que dejamos de ser. Lo que no somos. Hijikata consideraba la escena como una mesa del sacrificio. Si el butoh es la danza de la sombra, la danza de las realidades replegadas, escondidas, enterradas, la butosofia solo le añade el arte de manejar el cuchillo, el escalpel, la navaja. Hundirse en sí mismo precisa de una atención delicada, sutil y penetrante. (Placa atribuida a Nicolás Béatrizet, aparecida en la obra de Juan Valverde de Amusco, siglo XVI.)

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