Forma y fondo

En El agua y los sueños, Gaston Bachelard distingue, en continuación con una larga tradición, la imaginación formal y la imaginación profunda. La imaginación formal, dice Bachelard, cuando viene sola, lo que sucede no pocas veces, carece de interés. La imaginación formal no puede no estar. El fondo se manifiesta mediante formas. Siempre hay una forma, una representación, una convención, una comunicación. Bachelard lamenta el hecho de que a menudo, en poesía, la forma no sirve de vehículo a un movimiento de fondo sino que se basta a sí misma.
Traducir estos argumentos a la danza no resulta difícil. Aprendemos una forma y al mínimo descuido olvidamos que esta forma fue creada para dar a luz a algo que no es ella, la forma sirve para que la danza suceda. Demasiadas veces la forma se convierte en fin en sí misma. Bien entendida, la forma sirve de canalización. El continente sin contenido no nutre.
Hoy en día, época de mestizaje, es común que para dar contenido a su continente el artista recurre a otra forma. Para rellenar una forma teatral, una compañía se pone a bailar. O un danzarín a hablar. O un clown a malabarear. Lo malo, dos veces, sólo es dos veces malo. Se ha extendido la moda de las muñecas rusas donde formas contienen formas. Técnicas apiladas sobre técnicas. El fondo, las poderosas corrientes de fondo, está ausente. Botellas que contienen botellas, y seguimos sedientos. Peor aún, el gran despliegue de aptitudes artísticas bloquea el surgimiento del arte, si por esta palabra entendemos un mundo común incomensurable, algo valioso de por sí.
Entiendo la butosofia como un método para la intuición, técnicas para la creatividad, ejercicios de liberación. El fondo que propongo que llevemos al espacio no es ningún mensaje revelador, ninguna ocurrencia salvífica ni una novedad escénica con potencial mercantil. Las propuestas van dirigidas a que desarrollemos una intimidad con la creación del mundo.
Es bueno tener en mente las palabras del poeta Paul Celan a la hora de emprender un proceso artístico. Celan: “¿Ensanchar el arte? No. Más bien ve con el arte a tu angostura más propia y libérate.” El arte sirve para llegar ahí donde la lógica no sirve, donde la razón falla. Necesitamos el sueño para alcanzar espacios más vastos que la razón y el lenguaje humano.
Hemos transitado por varias formas corporales con el fin de afinar nuestra escucha de las sensaciones corporales. Estas sensaciones, desde las más gruesas hasta las más sutiles, son puertas de entrada hacia el subconsciente, hacia el mundo en estado naciente. La mano tiene una forma y lo normal es que a la hora de mover sólo movemos la forma, la mano imagen. El cuerpo es siempre una imagen. El cuerpo es pura mente, representación mental. Si pensamos sencillamente en el cuerpo, iremos poco a poco precisando nuestra imagen corporal. La propuesta aquí, sin embargo, exige algo más. Conozco la mano, la imagen mano, pero no conozco la sensación presente en la mano en este momento. Nos acercamos a la forma con una pregunta en la mente: ¿qué hay?, ¿qué sucede ahora?, ¿en qué dirección?, ¿hacia dónde?, ¿quién eres, qué quieres? Así, utilizamos lo conocido, lo muerto, el cuerpo, para ir hacia la vida, el nacimiento, lo desconocido, la sorpresa. El cuerpo es un mapa. Nosotros pisamos tierra, es decir cambio, proceso, sensación.
Cada persona encontró tres formas. Cada una de estas formas se transformó en lugar de comienzo de una pequeña improvisación. ¿Qué puede hacer, cómo puede bailar dentro de esta forma? El motor del movimiento es ampliar posibilidades, descubrir, movilizar, abrir, liberar.
En la segunda parte de la clase, hemos hecho un ejercicio para compartir la forma en la cual nos explicamos a nosotros mismos nuestra existencia. ¿Cómo nos vemos? La materia siempre nos ofrece un reflejo de nuestra vida. Cual Narciso, hemos explorado nuestro reflejo. Para conocer a los peces y las algas que pueblan las aguas, hay que atravesar la fascinación por el propio reflejo.
*
Dos olas…
Leído en Critique du jugement de Pascal Quignard.
En 1873 Vischer crea la expresión Einfühlung. Hinein fühlen significa sentir dentro. Einfühlung señala este doble movimiento: sentir en el interior la alteridad y, reciprocamente, proyectar hacia el exterior su forma corporal. Esta transferencia de las formas proyectadas e introyectadas fundan una simpatía de todas las formas que pueden tomar las emociones animales. Este ir y venir de las formas explica la simbólica de los sueños.”
Todo lo que captamos en el seno de la forma corporal pertenece al mundo. En el mundo no captamos más que proyecciones nuestras. Butoh: solipsismo del nosotros.

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