Dicen que la vejez comienza cuando el frágil equilibrio de los órganos te preocupa más que los escandalosos desequilibrios del mundo.
No es fácil permanecer políticamente joven. De tanto revolvernos las tripas, la hipocresía de los poderosos y el servilismo contemporáneo acaban ranciando la sangre.
Cierto es que hoy muchos entran en la edad adulta ya viejos. Aprenderemos a las malas que la obsesión por el cuidado no puede prosperar mucho en un mundo tan escabroso. No hay tanto dinero para tanta gente. La salud entendida como burbuja de inmunidad cuesta muy caro.
De ahí que últimamente se insista tanto en la salud mental. Sin embargo, erramos el tiro cuando enfocamos la salud mental como un asunto individual (o como un asunto colectivo de individuos). La pastilla es un parche en un barco que se hunde. La terapia parlanchina individualista es otro. Nos mantenemos a flote cultivando la miseria de otros.
Espíritu sano en cuerpo sano solo tiene sentido cuando el espíritu es el mundo común.
Un cuerpo sin mundo es un cuerpo inmundo. Que nadie espere mucha belleza de las inmundicias.
El subconsciente y el mundo son sinónimos: el aire, la gravedad, el sentir y el soñar son cosa de todos. El compromiso con la liberación del subconsciente florece en resonancia con la vida. Y vivimos en relación y en movimiento. Moviéndonos en un tejido relacional es cómo mejor podemos comprendernos y emanciparnos. La danza improvisada desprovista de lenguaje hablado es la práctica que más necesita el mundo.
Al principio, al levantar piedras salen cucarachas, al derribar paredes se levanta polvo, al abrir heridas el pus supura. No me libero a mí mismo sino que libero el mundo en mí. Me responsabilizo de devolver al subsuelo el resentimiento cultivado en mis carnes. Con la atención consciente hago de mis penas un fertilizante para la belleza y la vulnerabilidad.
Lo que más se ha reprimido en nosotros es la empatía, el amor, la bondad, la alegría, la intuición, el juego. Incluso estas fuerzas anímicas acaban apestando cuando no respiran. Incluso el sentimiento más elevado y el don más hermoso hacen daño cuando se les asfixia.
Danzad con la verdad, si no estamos perdidos…









Muchas gracias
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¡Qué necesaria tanta libertad!
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