Semana 12 · Imaginacción

1. Despertando el esqueleto

 

Un esqueleto tumbado, unas bocas vibrando. En trío, en cuarteto, vamos buscando en un cuerpo tumbado las protuberancias óseas. Depositamos los labios o los dedos (y luego los labios sobre los dedos) sobre la piel que cubre el hueso y lanzamos una vibración, acompañándola con la imaginación a través de los huesos. La vibración inducida crea espacio entre los distintos tejidos que se agarran a los huesos y éstos. Algo para despertar a los muertos, relajar a la vida y crear espacio.

 

2. Masaje a presión

 

Seguimos investigando cómo dar peso y cuán interesante puede resultar recibir peso. Al recibir peso nos percatamos de zonas que resisten al peso y al suelo, nos tropezamos con el sujeto.

Realizamos una especie de masaje, aplicando presiones a lo largo de todo el esqueleto. He guiado un recorrido y algunas manipulaciones a continuación. Más que la secuencia en sí, lo esencial aquí es entrenar nuestra capacidad para penetrar el suelo con nuestra imaginación. No doy peso a este cuerpo visible, tangible, sino que me relaciono con la tierra a través de este cuerpo. Igualmente, cuando recibo peso, permito que me atraviese, relaciono este peso con la tierra, no pensamos en una persona dando un masaje a otra sino que investigamos la gravedad. Con el pensamiento (en sentido amplio), uno masas, investigo las fuerzas que se dibujan en el espacio. Y, de paso, descubrimos zonas oscuras, dolores, tensiones, insensibilidades donde la fuerza no transita, donde el peso no atraviesa, donde la imaginación se atasca. Fantástico, material para bailar…

Terminamos el masaje sacando el sacro, abriendo un espacio gigante en las lumbares. La articulación sacro-lumbar es un punto de pasaje muy importante para los subcuerpos (tendencias subconscientes del cuerpo).

 

3. Imaginacción

 

Llevamos ya varias semanas buscando imágenes, bailando imágenes, transformándonos en fantasías, etc. Trabajar con imágenes es algo que podemos entrenar. Privilegio el trabajo con las imágenes que cada uno encuentra en su investigación personal pero este trabajo gana si nos ejercitamos en las vivencias de las imágenes.

En pareja, una persona sentada enfrente de otra, una lista de seis imágenes en las manos, hemos ido estudiando el efecto físico de la imaginación sobre el cuerpo. Hemos trabajo primero los brazos, después la cara y finalmente los brazos y la cara juntos, con imágenes diferentes.

No se trata en este trabajo de utilizar las imágenes para improvisar, no se trata de copiar la imagen, de hacer mimo, de hacer que el otro reconozca en nuestra cara esta o otra imagen. Buscamos la zona donde realidad e imaginación se solapan.

Distingamos realidad y mundo convencional. El lenguaje, la lógica, los acuerdos, la comunicación, las convenciones, las identidades, las ficciones y los contratos entre individuos dueños de sí por un lado y por el otro lado la realidad física, las sensaciones incomunicables, los sueños, la resonancia sin fronteras (o con fronteras porosas), la vida sin identidad, sin rostro. Jean-Luc Nancy llama a esta realidad la arealidad. Arealidad en el sentido de ausencia de realidad comprobable y en el sentido de áreas, espacialidad de la realidad. La realidad siendo lo que es, no hay otro lugar donde tú y yo podemos hablar acerca de la realidad. La arealidad es el espacio donde habitamos, nacemos, caemos. No podemos hablar sobre la realidad como si fuese algún objeto externo. Si quisiéramos percibir esta arealidad sin filtros, sólo podríamos hacerlo en el marco del propio cuerpo. Esta arealidad es como una moneda con dos caras: sensaciones físicas y del otro lado fantasías. Cada sensación real tiene su anverso en el mundo de Alicia en el país de las maravillas. Hasta ahora hemos sobretodo buceado en las sensaciones para ir en búsqueda de su raíz en el subconsciente. Esta semana hemos trabajo en sentido contrario. Aplicando imágenes al cuerpo hemos observado cómo la imaginación afecta a la realidad física. La imaginación tiene un efecto real sobre el cuerpo. No se trata de activarnos y utilizar imágenes en nuestra danza sino de observar como la imaginación es ya acción: imaginacción. No hacer, ni frenar, sino aplicar imágenes y contemplar como se ramifica en el cuerpo, como hace rizoma con la realidad física. Este entrenamiento, además de calmar el hacer, nos pone en contacto con sensaciones sutiles, que son las más interesantes de trabajar. Eventualmente, en un buen viaje butoísta, no trabajaremos ni desde un lado de la moneda ni desde el otro, sino la moneda misma, bailar y soñar serán sinónimos y nos será imposible distinguir entre fantasía y sensación.

 

4. Cuerpo abismal

 

Podemos materializar imágenes, una a la vez, tal vez dos, pero difícilmente podemos materializar activamente más de tres imágenes. El trabajo de no hacer, de dejar que la imagen viva por sí misma en el cuerpo es esencial cuando queremos explorar el cuerpo poseído, o cuerpo abismal. Cuerpos imposibles de descifrar, en resonancia con espacios inefables. Mientras sigamos haciendo nuestras danzas serán relativamente limitada.

En conclusión hemos explorado brevemente el cuerpo abismal, un cuerpo poseído por 10 imágenes a la vez. La imágenes se pueden aplicar a cuatro espacios: detalle, parte, cuerpo, espacio (espacio a su vez se subdivide en distintos rizomas, ver siete rizomas). Seguiremos…

 

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Una respuesta a Semana 12 · Imaginacción

  1. Pingback: Imaginacción: la imagen como acto material | BUTOSOFIA

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