La danza de la oscuridad · ¿Qué es el butoh? #4

“El cuerpo es la oscuridad no explicitada.”
– Georges Didi-Huberman, Phalènes

Jhony.-2504
Cien demonios en soledad de Coracor Danza. Fotografía de Raúl Bartolomé.

Aunque las apelaciones varíen, algún movimiento permanece latente a todas las comprensiones del butoh: un radical cambio de perspectiva que arranca el motor del movimiento del yo o del sujeto individual para devolverlo a una dimensión invisible del espacio. La abnegación y el esfuerzo necesarios para el aprendizaje de técnicas clásicas de danza ponían en primer plano la voluntad individual capaz sobrepasarse y aproximar el cuerpo a los ideales propios de una determinada forma establecida. Que la realización de un bailarín se consagre con el puesto de solista sólo pone de relieve el cultivo del yo en la base de las danzas elitistas de larga tradición. Las distintas ramificaciones de la danza contemporánea, si bien se han rebelado contra algunos ideales antinaturales promovidos por la danza clásica, no han puesto en tela de juicio al fundamento individual que guía el cuerpo. El cuerpo contemporáneo se entiende como vehículo de expresión, herramienta de liberación y materialización de la voluntad. En el butoh este suelo se resquebraja: no solamente se imagina otros horizontes para el cuerpo sino que se niega la presencia de un principio individual creativo. En el butoh, el cuerpo no expresa nada, el cuerpo es expresión. En la danza contemporánea, el cuerpo es en última instancia su explicación científica, la sustancia anatómica sirve de soporte a la comunicación de ideas, deseos, traumas, etc. En el butoh, el cuerpo es una interrogación, un misterio, un portal, un sueño.

La apelación danza de la oscuridad parece, con respecto a la ausencia de principio individual, más precisa que la danza oscura, o dark dance para permanecer fiel al idioma en el cual esta denominación encontró sus portavoces. La danza oscura deja espacio a la voluntad individual. La danza oscura puede ser la obra de un individuo mientras que en la danza de la oscuridad se especifica de antemano quien es el protagonista de la danza: la oscuridad.

En su escuela encaramada en las laderas del Himalaya indio, Rhizome Lee repite sin cesar “no tú, el espacio baila, no tú, el espacio respira, no tú, el espacio siente,” etc. La oscuridad remite a lo invisible y, por extensión, a lo incomprensible.

Mientras dormimos, hay una respiración en la oscuridad, hay un movimiento del aire que entra y que sale sin intervención de la voluntad personal. A lo largo del día, por lo general, la respiración permanece inconsciente, sustraído a la luz de la consciencia. Existen infinitas técnicas de respiración donde el sujeto se empodera de este proceso, inhalando en tiempos precisos, exhalando en cuentas concretas, reteniendo el aire o manteniéndose relativamente vacío por una duración específica. En tal caso lo que se ejercita y lo que se perfecciona es el poder de la voluntad sobre el cuerpo, dejando de lado la voluntad propia del cuerpo, o sea la necesidad del cuerpo. En ninguno de los dos casos, ni en la negritud de la inconsciencia ni en la luz de la consciencia, se da una danza de la oscuridad. La danza de la oscuridad se da cuando la atención se vuelca en los procesos corporales que se despliegan a pesar de la voluntad del sujeto. El butoísta percibe, en el marco de su cuerpo, la entrada y la salida del aire tal y como se dan naturalmente, sin intervenir, sin tomar el mando. Ni el aire ni sus movimientos son visibles, sólo percibimos sus efectos, en la caja torácica, entre las ramas de los árboles, en la superficie de las aguas, etc. De este modo, se puede entrever como la atención del butoísta accede al reino de la oscuridad, curioseando en procesos invisibles y necesarios.

La respiración aeróbica, común a todos los mamíferos, es sólo una puerta de entrada a la comprensión de la oscuridad donde evoluciona el butoh. La gravedad, que Rhizome Lee no duda en llamar el dios del butoh, es otro proceso que traba los cuerpos en un complejo juego de fuerzas invisibles y a menudo abandonadas a la inconsciencia. Desde la Antropología del gesto de Marcel Jousse, es un lugar común resaltar el hecho de que no hay quietud posible, debido, en parte, a la presencia de sutiles y constantes reajustes del sistema esquelético-muscular sometido a la tracción de la gravitación. Lo que Steve Paxton llamó, para el contact-improvisación, la pequeña danza es ya una danza de la oscuridad, continuos movimientos que suceden en la antesala de la consciencia.

Por último, y tanto la respiración como la gravedad constituyen excelentes guías para activar estos habitantes por excelencia de la oscuridad, las sensaciones corporales que se manifiestan alrededor, en la superficie y dentro del cuerpo ofrecen la materia prima para danzas donde la volición individual y la claridad del yo queden, por lo menos, entre paréntesis. Queramos o no, constantemente, día y noche, un imparable flujo de sensaciones corporales informa – otros más tajantes dirían crea – la mente que, desde este trasfondo, se lanza al mundo. Una vez más, el butoísta se detiene, vuelve la mirada hacia las raíces de sus impulsos y movimientos, y acostumbra sus múltiples ojos a la visión en la oscuridad, a la percepción y análisis de las sensaciones corporales que surgen en el sótano del observador.

Esta danza de la oscuridad abraza plenamente lo que hay. En la existencia atmosférica a la cual fuimos arrojados al nacer hay respiración, sobre el astro hacia el cual caímos al abandonar el océano fetal hay gravedad, para la vida a la cual fuimos despertados hay sensaciones. En marcado contraste, nuestras vidas, y nuestras danzas particularmente, se relacionan sólo de manera parcial con lo que hay. Nos resignamos a la realidad, presente de facto en nuestros andares y andanzas, sin abandonar nuestros deseos y anhelos, caprichos y frustraciones, proyectos y planificaciones. El resultado de nuestros esfuerzos es un híbrido entre lo que se quiere y lo que se puede. En la danza de la oscuridad, el resultado apunta a lo que se necesita.

Esta entrada fue publicada en Ideas, Qué es el butoh y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La danza de la oscuridad · ¿Qué es el butoh? #4

  1. muchas gracias # 4

    website: http://www.ferychar.wix.com/site facebook: Fernando Nicolás Pelliccioli

    Me gusta

Comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s