Semana 13 · Cuerpo abismal

1. Las caras de la fantasía

 

Seguimos con el trabajo de la imaginacción, la observación de los efectos físicos de la imaginación. Pensamiento es acción. Pensar es ya moverse. Soñar es vivir. En el yoga tibetano de los sueños, en la tradición tántrica del budismo, se dice que los sueños son la realidad en estado crudo. Cada uno acepta fácilmente que sus sueños son creaciones de su mente. Para los que viven allá en el vasto vacío montañoso de la meseta tibetana, la vida cotidiana también es una creación mental, pero mentalmente resistimos a creer que creamos todo lo que nos rodea. Cada jueves por la mañana abrimos la posibilidad de un espacio en el cual bailar y soñar son sinónimos.

Esta semana quise enfatizar el acercamiento entre realidad y fantasía. Cualquier palabra es una imagen. Nos sentamos en parejas, frente a frente, y entrenamos nuestra capacidad de permanecer con una sola imagen, o un sólo espacio a la vez.

Primera imagen: el aire entra y el aire sale.

La entrada y la salida cambian, se modifican con el tiempo, la cara también, el cuerpo entero, cuando habita la respiración, va modificándose.

Segunda imagen: la infancia. Contemplamos el rostro de nuestra pareja y al mismo tiempo nuestra mente transita por los recuerdos de nuestra infancia. Ejercitamos nuestra capacidad para captar señales sutiles, sensaciones a flor de piel. Un recuerdo se presenta a la mente y un pequeño fruncimiento de cejas lo acompaña, o una sonrisa. A veces sucede al contrario, notamos los ojos relajarse y aparece el recuerdo de una anécdota. Al mismo tiempo ejercitamos otra capacidad butoísta: traer otros espacios al aquí. Estoy al mismo tiempo en otro lugar y aquí, percibo mi cara, veo la del otro, y viajo en las memorias del pasado. Trayendo otros espacios al aquí abrimos el espacio, lo vitalizamos.

Otras imágenes: la cara del otro es mi cara, la madre, los antepasados del otro, las sensaciones de la cara se intensifican. Acerca de esta última: una tensión es una imagen, la percepción de la tensión es un pensamiento, un dolor, una tensión, un cosquilleo, las sensaciones físicas son también imágenes. Ponemos constantemente nuestra atención en el cambio de las imágenes, en su transformación. Paul Schilder, en La imagen del cuerpo, habla de lo potente que resulta poner al día la imagen personal de uno mismo. Habla desde la terapia psicoanalista. En la danza improvisada, cuando está en conexión con las sensaciones físicas (y si presta atención a la relación de éstas con el subconsciente mejor), actualizamos nuestra imagen miles de veces por minuto. En el contact-impro, por ejemplo, no tienes tiempo de cultivar tu identidad (imagen fijada, ficción que uno entretiene acerca de la vida), pues hay peligro, constantemente vamos leyendo, escaneando, actualizando la imagen del cuerpo. No hacemos terapia sino que hacemos mil sesiones por minuto. Mientras percibimos cambios estamos deshaciendo las ficciones que nos sujetan.

Todo lo que puedo percibir, sentir, es fantasía, cambio. Para los budistas, la iluminación o el nirvana están más allá (o más acá) de los reinos de la materia y de la mente. Todo lo que podemos nombrar, dolor, hadas, mariposas, cangrejos, fantasmas, demonios, hambre, felicidad, nirvana, ombligo, todo, absolutamente todo el lenguaje está compuesto de imágenes.

Imagen viene del latín imago, que remitía a una escultura de cera que se hacía de los recién muertos o de los moribundos justo antes de su fallecimiento. Se vertía cera sobre su rostro para inmortalizar la cara del que acababa de morir. La imagen es siempre la de un muerto.

Buscando imágenes reales, buscamos los muertos que nos mueven.

Luego hemos vuelto a trabajar la poesía en la cara, antes de abrirla a todo el cuerpo, y a todo el espacio. Y a la investigación personal.

 

2. El cuerpo abismal

 

Podemos aplicar imágenes en cuatro dimensiones: detalle (una vals de bigote), parte (brazos son un tigre), cuerpo (un mendigo) y espacio (sala llena de humo).

Hemos arrancado con una caminata hacia el cuerpo abismal: una anciana japonesa de 93 años (cuerpo)… tiene en su mano derecha una piedra (parte)… camina sobre un suelo cubierto de pétalos de cerezo que liberan recuerdos de la infancia cuando los pisa (espacio – rizoma del pasado)… y hay un hombrecito de 2 cm que hace bicicleta en su espalda (detalle).

Las fronteras entre parte, detalle, cuerpo, espacio, no son absolutas. Según la vivencia de la imagen, el hombrecito de 2 cm que hace bicicleta en la espalda puede ser un detalle, cuando las sensaciones son sutiles, o bien una parte, si la columna se articula mucho. Galaxias que nacen en el pecho puede ser muy sutil (detalle), o bien una parte o incluso cuerpo si el nacimiento de las galaxias se hace muy entusiasta. A la hora de trabajar la poetización del espacio y del cuerpo nos puede ayudar tener claro la dimensión de nuestra imagen pero no es necesario que todos tengamos la misma idea acerca de la dimensión idónea de tal o cual imagen.

A continuación cada una ha ido lanzando una imagen afectando una parte del cuerpo o el espacio. Las mejores imágenes son las que nos ayudan a convertirnos en secretos, en seres indescifrables, misteriosos, oscuros, vivos, no son necesariamente las más bellas poesías. Las imágenes que previamente hemos concebido en nuestra mente no suelen dar buenos resultados. Por el contrario, las imágenes que hemos encontrado en la oscuridad del cuerpo sí que nos permiten viajar.

Hemos acabado con casi veinte imágenes, una meditación ensoñada.

Las imágenes se transforman. Unos caracoles en las orejas pueden acabar siendo grandes, alrededor de los ojos, siendo piedras, o mariposas, etc.

Imágenes y sensaciones cambian continuamente. Transformación perpetua.

Tatsumi Hijikata: “Los muertos cambian sus formas lentamente pero continuamente.”

En Japón los muertos no son zombies sino espíritus en los intersticios de los mundos.

 

3. Shiatsu

 

Seguimos integrando. Repetimos el shiatsu de las piernas, dando peso no a este cuerpo sino a un cuerpo que se encuentra dos metros por debajo del suelo. ¿Cuán lejos puedo ir dentro de la tierra con mi imaginación? ¿Cuán radical puede ser mi vivencia de la imagen gravedad?

 

 

 

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