Semana 7 · Entre capas

Semana 7 · Entre capas

1. El no reconocimiento

La práctica del contact-improvisación incrementa la propiocepción, permite la elaboración de una imagen del cuerpo más precisa y con más detalles. De ahí podemos deducir un rico pensamiento en dirección a la reinvención de la palabra nosotros: el camino hacia mayor conocimiento de sí mismo pasa por el otro. El contacto con el otro cuerpo me proporciona una proximidad con mi propia realidad, con mi propia extrañeza.

Y vice-versa: cuánto más fino el conocimiento de mi cuerpo y de su oscuridad, más preciso mi conocimiento del otro, más creativa mi intuición.

En la vida corporal, el otro está ya siempre inscrito en mi mismo mundo.” (Marina Garcés, Un mundo común)

Hay un mundo común, hay un espacio que compartimos sin que sea necesario definirlo, nombrarlo, poseerlo, reconocerlo.

Incluso cabe la sospecha que el reconocimiento de dicho espacio lo anula, la acción de darle contenido a la palabra nosotros lo desgarra (todo nombre genera su otro, todo nosotros concreto tiene su otro – su enemigo). Nosotros es un lugar abierto.

Jean-Paul Curnier, en À vif (En carne viva): “No dejará nunca de sorprendernos que es nombrando las cosas que las perdemos.”

Poema de Chantal Maillard que envia Ana:

(…)

sin embargo… lo
que intuyo ahora
se borrará mañana,
luego,
ahora,
apenas se haga pensamiento,
conciencia: estancia. Atrapamos
la sensación que invade las entrañas,
muy abajo,
muy adentro,
muy homogénea, la atrapamos
y la hacemos eso: “sensación”,
la nombramos,
la describimos… la perdemos…”

En contacto con el otro estudiamos la realidad que se manifiesta a nivel de sensaciones. Prestamos atención al hábito de nuestra mente de nombrar, un brazo, un dedo, piel seca. Reconocemos el reconocimiento, y seguimos indagando este espacio donde surgen las cosas. Investigamos hacia una experiencia del mundo común, hacia un nosotros que no es sujeto sino espacio.

2. Entre capas

Exploramos mientras estamos siendo explorados. Ambos cuerpos exploran la misma capa, pues es más fácil percibir la piel desde la piel, los huesos desde los huesos, más fácil sintonizarse para encontrarse.

A. El espacio entre

Entre tocar y no tocar, exploración de esta zona insegura, de estas fronteras inciertas entre tú y yo, entre fuera y adentro, entre realidad y imaginación, entre campos y objetos concretos.

B. La piel

Pasamos a un tacto más seguro aunque muy ligero. El espacio de las cosquillas… Explorando desde la tapa de la cabeza hasta los dedos de los pies toda la superficie de la piel, con sus distintos espesores, temperaturas, tactos. Por momentos, con un poco más de presión, desplazamos el pellejo, incrementando el espacio entre la piel y lo que viene por debajo.

C. Los músculos

Y profundizamos ya con un tacto firme, sacando juguito de los músculos, presionando, estrujando. Buscando diferentes densidades, volumenes, resistencias, etc.

D. Los huesos

Exploramos los huesos o bien con peso o bien con manipulación. Cuando recibo peso puedo o bien cargarlo con los músculos, poco tiempo, o bien acogerlo en mi estructura. La fuerza entonces transita a través de la estructura ósea. Cuando manipulo siendo atento al peso (si cojo un brazo no lo jaleo sino que observo cuanto pesa) movilizo los huesos.

E. Órganos

¿Qué sensaciones, cualidades, movimientos, aparecen si mi atención se dirige hacia los órganos? ¿Qué cara corresponde al estómago, qué manos para los intestinos, qué pies van con el hígado, etc?

Intermedio – Acertijo: ¿Cómo puedo hacer para intensificar esta sensación sonora que genera en mí la palabra sensación al ser pronunciada por una voz ajena? ¿Cómo?

3. Capas a solas

Transitamos una vez más por todas las capas, esta vez en solitario, integrando la experiencia pasada, las memorias, explorando por sí sólo ahí donde nuestra curiosidad quedó insatisfecha. Cada capa tiene cualidades concretas, imágenes relacionadas, elegí no dar indicaciones para ver si emergían nuevas posibilidades o si se confirmaban investigaciones anteriores. Tenemos tiempo y creo que vale la pena tener la paciencia de encontrar sus músculos y sus particularidades de movimiento.

La última capa fue el entre, donde mi cuerpo está siendo modulado por los cambios en el espacio exterior. Esta sensación de ser movido puede importarse a todas las capas. El entre es la capa más rica, la más real. (Lo demás es poesía.)

Ser-los-unos-con-los-otros es la esencia del ser, y el fundamento de ese ser no es ni los unos ni los otros sino el con donde se relacionan.” (Jean-Luc Nancy, Ser singular plural)

El con es lo primero que existe y que permite existir.” (Peter Sloterdijk, Esferas I. Burbujas)

4. Reencuentro

Seguimos a oscuras. Ir en búsqueda de la pareja que dejamos atrás. ¿Qué capa utilizo para percibir la gente, los cuerpos? ¿Cómo me dirijo en el espacio cuando no sé dónde ir?

5. Trios

Seguimos explorando capas, esta vez con los ojos abiertos y con testigo. El testigo propone una capa para cada persona, en secreto, y las dos personas exploran esa capa, tanto en su cuerpo como en el del otro. En el caso de tener capas diferentes, suele emerger desencuentros (resulta complejo explorar el entre cuando alguien te manipula los huesos…), que son bienvenidos. Al cabo de unos minutos intercambiamos, sin hablar, las capas, y nos preguntamos si realmente la persona cogió nuestra capa o bien la tradujo a otro sistema de movimiento.

Tres trios, cada uno pasa por el rol de testigo.

El lema de esta clase podría haber sido: Exploro el otro que yo soy.

Hasta la próxima !

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